ContrastesBien por don Mario
Y ¿por qué no? Si el adagio popular aconseja ?año nuevo, vida nueva?, no debe asustarnos que don Mario Torres, Ministro de Educación, piense estrenar pensum nuevo en el 2002. Claro que no va a ser él precisamente quien lo estrene sino esos 250 mil niños del nivel preprimario. Don Mario ya está logradito y no para esos trotes.
Así visto y leído, el titular en portada de Prensa Libre del pasado viernes anuncia que ?idiomas mayas e inglés enseñarán en párvulos?. Nada dice del español, aunque queda sobreentendido que seguirá siendo el plato fuerte de la comunicación, con la sobredosis de deficiencias palpables incluso en escrituras de muchos notarios.
Así que tranquilo, podré seguir escribiendo mis columnas en idioma español, aunque presiento que mi estimado hermano siamés -unidos por la columna- don Sam Colop va a tomar nuevos bríos y en el 2002 escribirá las suyas de rabo a cabo en su lengua materna. Nada de puchitos ni de puntos finales que nunca nos los traduce.
La MINUGUA, condescendiente como se ha venido haciendo con muchas iniciativas gubernativas, fue la primera en tirarse al agua. Anuncia el viernes el Ministerio de Educación la enseñanza pública de 18 idiomas mayas, y al día siguiente lanza un desplegado, a página completa, en tres idiomas. Trilingüe que es la doña.
Escribe su congratulación por la firma de la paz en español, kaqchikel y k´iche´, indicando su sólida formación, sin tomar en cuenta a las otras dieciséis lenguas mayas, olvido que no ha debido gustar a los interesados, y tampoco al inglés, más imperdonable viniendo de donde viene. No echaré más leña al fuego.
En sucesivas entregas podría subsanar la omisión. A menos que ella, como nosotros, esté perpleja ante el anuncio del cambio del pensum. No se sabe si las 18 lenguas serán obligatorias de una vez para todos y cada uno de los párvulos, ni dónde hallarán tanto maestro conspicuo. El tiempo, a partir del 15 de enero, lo dirá.
Lo más probable es que el cambio siga la misma suerte de la encomiada alfabetización, o la de las refacciones escolares. Pero que hay inquietudes, y sobresaltos, nadie puede negarlo. A ver si alguno pega centro. La cobertura educativa, incluso en las universidades, sigue esperando un cambio más profundo e integral.
No encontré la palabra ?pensum? en el diccionario. No tengo la última edición. Debe correr la misma suerte de ?curriculum? cuyo plural es ?curricula?, y el de aquel sería?pensa?, lo que invitaría a formular: ?pensa mal y acertarás?. Y a lo de siempre, el desayuno dominical. Cambie, caro lector, el pensum del mismo y añada un buen tamal.