CONTRASTESConformismo

CONRADO ALONSO

|

Seguí conversando con algunos amigos sobre la trama organizada, y desmenuzada, en el disco compacto que los ?lobbystas? de don Oscar Berger le han preparado antes de, y para, enfrentar con éxito la elección primaria que lo acreditaría, si ganador fuera, como candidato presidenciable del Partido de Avanzada Nacional.

Amigas, por cierto, también había pero, por evitar suspicacias baratas, prefiero hacer la cita en el género masculino ya que, al hablar de amigas, aparece una risita desapacible y malévola. Y si hubiera dicho que se trató de una junta, inmediatamente saldrían a relucir los ombligos. Aunque en estas lides la política sobra.

El sustantivo amistad, de género femenino, es un vocablo noble y entrañable que no debiera ser mancillado. Ni yo lo enturbiaré a pesar de que fue una señora amiga quien, con mayor denuedo y entusiasmo, trató de convencerme de que en política todo está permitido y de que mi concepto de la política está caduco.

O sea que inventarse trucos para denigrar al opositor, y lanzarlos a la calle, tener enrollada una alfombra para que sobre ella pase don Oscar, salga del partido molesto del ambiente poco digno para él, y, si necesario fuera, lo abandone después de haberlo hecho añicos, y salvar la bandera de la honestidad, es lícito.

Tener la grata oportunidad de escuchar por una emisora de radio a la esposa, doña Julia, de uno de los dos precandidatos, y a continuación dirigirle ciertos radiooyentes una sarta de necedades, y anónimas, es igualmente lícito. Bueno, por lo menos la compararon con doña Hillary Clinton que tan buen papel hizo, y hace.

Entiendo que citaron a doña Hillary como prevención a doña Julia de que las pasará canutas con los devaneos sentimentales de su esposo, don Leonel. Parece que también es lícito liar sexualmente a jefes y secretarias. Aunque si citaron a don Bill, mejor que mejor porque, por enredos de faldas, no es necesario ir tan lejos.

Puede ser que mi idea sobre la política, y los políticos, esté apolillada. Como decía mi amiga, estoy equivocado de medio a medio. La política es esencialmente sucia y rastrera, aquí y en la China. Me pregunto, entonces, por qué exigir a otros profesionales normas de práctica ética. Digo yo: o todos hijos, o todos entenados.

De todos modos, lo más frustrante, hasta que la práctica política eleve su tono, es el conformismo del ciudadano de a pie, y de la ciudadana.amiga. Tiene la ciudadanía el derecho a exigir a la clase política más limpieza, desde la primaria. Claro, si uno es limpio y no permite dejarse salpicar. Es muy contagiosa la suciedad.

ESCRITO POR: