CONTRASTESEl júbilo de los jubilados

CONRADO ALONSO

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Vuelven a la carga los jubilados exigiendo un bono 14 que, como ya ha adelantado el gerente general del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, ?no aplica?. Conste que la solicitud le llegó no en plica -a la que algunos añaden redundantemente el adjetivo cerrada- sino en pública y airada manifestación en la calle.

Si no aplica, como muy bien ha dicho el aplicado gerente, debe abrir de todos modos la plica del malestar y de las constantes peticiones de los jubilados. Da mucha tristeza ver a esa masa humana, forjadora en sus años mozos de la actividad agrícola, industrial y comercial, yendo de un lado para otro a mendigar su pensión.

Porque, si las autoridades del directorio administrativo del IGSS se conforman con decir que no aplica el bono pedido y se quedan tan tranquilas y eficientes como en ellas es habitual, estarían desoyendo y menospreciando la urgencia del reajuste de unas pensiones ridículas para el momento actual y para la dignidad de una persona.

Deberían seguir la pauta que otras leyes más sustantivas dan cuando existe conflicto de intereses. Por ejemplo, en un juicio de pensión alimenticia se toma en cuenta la necesidad del pidiente y las posibilidades económicas del obligado a darla. Y entre una y las otras llegan los jueces de familia a determinar el monto o el aumento.

Cierto es que ?no es oro todo lo que reluce?, y que, por una variable sucesión de artimañas, puede mentir el solicitante de la pensión y más aún el obligado a pasarla que, a pesar de sus niveles de vida social, procurará comparecer y aparecer ante el órgano jurisdiccional como un pobretón de padre y señor mío. De todo hay.

En el caso de la seguridad social no creo posible la mentira del jubilado. Ahí está, como irrefutable testigo, el cheque de su prestación recibida dentro de un marco económico cuyas exigencias más vitales se han disparado hasta las nubes, y la que ?no les alcanza ni para cubrir la canasta básica?.

Están hablando de lo básico. Lo superfluo, en cambio, que los jubilados ni citan, podría estar en esa danza de millones de quetzales aportados por el empleador y el empleado al fondo de la seguridad social y que pasan de mano en mano por los bancos buscando, y es lógico, mayor acopio de intereses, pero que olvida invertirlos en quienes fueron sus creadores.

Mala jugada ha hecho al idioma español la raíz hebrea ?yobel?, que anda jugando, a la par de la latina ?iubilare?, con todo lo que entraña jubileo y jubilación. ¿Dónde quedó el júbilo y la alegría, en ellas cantados, que también se merecen nuestros jubilados? No sé. Alguien podría decirnos que tampoco aplican. Y parece cierto.

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