CONTRASTESGanó una batalla
En el escenario político internacional ha ganado una batalla s.m. don George W.Bush. Aclaro que, si me he permitido escribir en minúsculas la abreviatura de su majestad, ello se debe a que todavía, y por mucho que se lo crea, no es un rey coronado -a lo sumo, uno de bastos o de espadas- ni por su parentesco con los Spencer.
Pretendía, nada menos, que gozara el ciudadano norteamericano de la dádiva, reconocida internacionalmente, de la impunidad para quedar eximidos de ser sentados en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) por los posibles delitos de terrorismo y genocidio.
Todos. ¿Y los citizens ex mojados?
Es decir, y en pocas palabras, que el estadounidense, por muy golfo que sea dentro de la circunscripción delictiva dicha, quedaría al margen de la jurisdiccionalidad del Tribunal Penal Internacional, y éste, ya de entrada, habría perdido su membrete de internacional. Y encima exigen a los demás legislar contra el racismo casero.
Ni a usted, lector, ni a mí, escribiente, debe quitarnos el sueño tal pretensión del rey del universo.
?Mayores cosas veredes, amigo Sancho?, y qué no hemos visto y seguiremos viendo. Duele más, sin embargo, que se trate de corromper y viciar estamentos y brújulas de un orden jurídico sagrado y universal, como debiera serlo.
Una frase hecha dice que ?contra el vicio de pedir, la virtud de no dar?. Creíamos en ella, pero habrá que ponerla en salmuera porque la flamante Unión Europea ha sufrido un imperdonable desmayo y ha cedido a los requiebros exagerados del Romeo de la película. Y ahora, ¿quién podrá defendernos? Ni el Chapulín Colorado.
Mueve, a su manera, piezas y conceptos, descarta la impunidad total del norteamericano delincuente y acepta que sean inmunes diplomáticos y militares enviados al extranjero, y que cada país anexado a la Unión pueda suscribir con Washington acuerdos bilaterales sobre esta materia. ¿Y no que de la unión nace la fuerza?
Es obvio que la negociación y el aunar voluntades bilateralmente es práctico y conveniente. Creo, sin embargo, que mucho más elocuente, dinámico y ejemplar, habría sido que la Unión Europea en bloque, por tratarse de un tribunal internacional, y de una justicia idem, se hubiera parado todos a una, como en Fuenteovejuna.
Si los hados y la cosmogonía global lo permiten, espero lo permitan, escribiría que la Unión Europea ha actuado en el presente asunto como una república bananera. También a ellos les fascinan los bananos. Cada Estado será más pedigüeño que el otro a cambio de una ventaja de más. Y ¿la justicia? Será lo de menos.