CONTRASTESMalas y buenas noticias

CONRADO ALONSO

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Han podido comprobar los carísimos lectores que en la semana que hoy termina ha habido una serie de malas y buenas noticias. Como casi siempre, o suprima, si quiere, el casi, aunque no se lo aconsejo porque el casi es un método de medición que no exige normas exactas. Y es el preámbulo del bello nombre Casimiro.

Quedamos, pues, más contentos si reflexionamos que ha habido malas y buenas noticias como siempre. Más importancia cobra, al enterarse del acontecer nacional e internacional, el grado de positividad o de negatividad que fluye e impregna el talante del lector en ese delicado momento, al ver la tele o leer el periódico.

Y no olvidemos la influencia que tiene en la aceptación de la noticia el estado emocional de quien se comunica. En esto es un maestro, además de general, don Efraín Ríos quien no ceja en su empeño por inscribirse como candidato a presidente. Su positivismo es desbordante. Yo estoy creyendo ya que lo dice en serio.

Con el anuncio de los eurobonos pasa algo parecido. Todo el mundo, añado el pensante, se ha pronunciado en contra de ellos. El general no. Ya les ha encontrado el suplemento para cuando la cosa se le ponga fea. ¿No quieren eurobonos? Bueno, pues habrá más impuestos. Todo un fenómeno, a lo Chávez o a lo Portillo.

Y quién lo iba a decir, hasta Monseñor Rodolfo Quezada vino a enturbiar el caudal informativo de la semana. El pasado jueves aclaraba lo antes dicho que, como no ha aclarado que donde digo digo no digo digo sino que digo Diego, habrá que tomarlo como lo dijo en su momento. No interfieran ni se entrometan. Y ¿el Vaticano?

Aclara, eso sí, que ?repetidas veces he manifestado claramente mi firme condena a la corrupción pública y privada, como uno de los mayores males que sufrimos los guatemaltecos?. Así nos entendemos mejor. De todos modos, es un mal tan claro y patente que no era necesario aclararlo. Muchas gracias por la aclaración.

Y puede quedar tranquilo Monseñor que no hemos tomado ?ad pedem litterae? -con él se pueden echar latinazos- la creación de una nueva bienaventuranza como podría insinuar la caricatura del maestro Fo. Algún día espero verla recortada y dignamente enmarcada por el despacho arzobispal. Vamos, si llega la invitación.

Es, ahora, el momento de una buena noticia. Nos la sirvieron los editores de la ?Buena Vida? -cómo los envidio- del pasado martes en este diario. Los huevos están fuera de toda sospecha. Me siento halagado por este espaldarazo a mis desayunos dominicales. No descuide, empero, un oportuno y personal examen. Por si las moscas.

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