CONTRASTESVan doce

CONRADO ALONSO

|

Acaba de ser clausurada en la República Dominicana la doceava Cumbre de la Comunidad Iberoamericana. Van doce cumbres conquistadas.

Ello me recuerda al apreciado Jaime Viñals a quien llamaba Prensa Libre ?coleccionista de cumbres?. Claro que aquellas y éstas difieren tremendamente. Pregúntenselo a Jaime.

No es lo mismo llegar al apacible nivel del mar, dar saludos y abrazos, tomar unas copas, sentarse a firmar cuanto documento han preparado los respectivos cancilleres, sellar la presencia en la consabida foto final de familia, y tomar caminos tortuosos y apretados hacia una cumbre altanera, desafiante, desconocida y fea.

Dentro de unos días partirá Jaime hacia Japón con la mirada puesta en la cumbre del legendario Monte Fuji, de 3,378 metros de altura y, como ya nos tiene acostumbrados, pronto hará ondear en su pico más alto la bandera de Guatemala, como en tantos otros más. Congratulaciones anticipadas y que sigan sus triunfos.

El único coleccionista de cumbres iberoamericanas es Su Majestad don Juan Carlos, y no de las cumbres borrascosas que emergen altivas del suelo continental, porque también por él pasan, y pesan, los años, sino de las otras que nacieron de la voluntad política de quienes creyeron que Iberoamérica merecía respeto.

En julio de 1991 tenía lugar en la mexicana Guadalajara, porque hay otra española, la primera de dichas cumbres.

Con la última de este año en Playa Bávaro van doce. Han asistido a ellas, pues eche usted cuentas de cuántos presidentes y jefes de Estado de los veintitantos paises del contorno latinoamericano. Multitud.

Unos estrenaban sus credenciales, otros se despedían de la próxima, y algunos más salieron despedidos sin tener tiempo, ni humor, para decir a los colegas ahí nos vemos.

Incluso varios no acudieron a alguna de las citas anuales para hacer valer su pasajero enojo de colegialas y dejar plantada a la comunidad. Eso creían.

Durante los doce años transcurridos, y manteniendo la unidad lineal de las cumbres, tiempo ha habido de sobra para que sobresaliera el buen resultado o el alcance de alguno de los acuerdos tomados. Parece que no hay ninguno, porque Don Juan Carlos ha pedido a los presentes en Bávaro dar eficacia a los convenios.

Pidió igualmente dotar a la Comunidad Iberoamericana de ?una voz y postura propia en el mundo?.

A saber que ha visto y oído. Quizás le pareció demasiado ronca la voz del Presidente de Guatemala, y no acabó de gustarle tanta posturita en mangas de camisa. Tampoco él lució bien vistiendo la guayabera. Mejoren, pues.

ESCRITO POR: