La credibilidad de la Prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de la precisión, imparcialidad y equidad, y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales.

El logro de estos fines y la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos.

Son responsabilidad exclusiva de periodistas y medios. En una sociedad libre la opinión pública premia o castiga.? (Declaración de Chapultepec).

Durante los últimos dos días, representantes de una de las partes involucradas en un litigio familiar se han dado a la tarea -curiosamente con el apoyo del presidente Alfonso Portillo- de intentar desprestigiar a la prensa independiente y a Prensa Libre en particular, por el simple hecho de no dar cabida en las páginas informativas a los dimes, diretes y acusaciones que lanza a los cuatro vientos, para que la Prensa los exponga a la opinión pública, sin fundamentos.

Prensa Libre ha sostenido el principio de que los litigios familiares -salvo raras excepciones- no constituyen noticia, y de esa manera consideramos el caso que hoy nos ocupa.

Creemos que es en los tribunales en donde las familias deben resolver sus diferencias empresariales, y que habiendo tantas noticias de trascendencia nacional, no es oportuno dedicar espacio a este tipo de disputas, mucho menos a la publicación de acusaciones que pueden estar infundadas y que, en todo caso, la Prensa no puede garantizar su precisión, imparcialidad y equidad.

El argumento que esgrimen los acusadores de la Prensa es que existe supuesta evasión fiscal de la otra parte empresarial. Ello no es suficiente para convencer a los periodistas, en buena medida porque ya antes fueron objeto de engaños, señalamientos, insultos y desprecio.

Es decir, estamos ante un litigio familiar que no es noticia, pero además, quienes pretenden ser fuente de información no gozan de la credibilidad necesaria.

Nuestros detractores, además de recurrir exactamente a los mismos argumentos que utilizan los funcionarios del FRG para intentar desacreditar a la prensa escrita, pretenden que existe ?obligación? de nuestra parte de publicar cualquier información, algo insólito en cualquier país, pues los diarios de todo el mundo tienen todo el derecho de elegir lo que deben publicar, de acuerdo con sus propios principios éticos y profesionales, que en última instancia son juzgados por la opinión pública.

Estos empresarios con abogados extranjeros prepotentes no pueden venir a imponer una agenda informativa a los medios independientes. Lo que sí es importante destacar es que ellos gozan de absoluta libertad de expresión, y prueba de ello es que sus puntos de vista se han publicado en algunos medios y en revistas editadas especialmente sobre este conflicto familiar.

Nosotros tenemos la conciencia tranquila y mantenemos una posición clara y definida, que además la reiteramos públicamente como garantía de transparencia ante nuestros lectores.