HOMO ECONOMICUSInvertir o no invertir…

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

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La última vez que hubo una oposición tan generalizada a una medida oficial fue durante el último aumento de impuestos. Ahora, el endeudamiento por US$700 millones ha provocado un rechazo similar.

Hasta donde se ha visto, no ha habido un solo sector de la sociedad que se haya pronunciado a favor. Las entidades del CACIF como los centros de investigación y otras organizaciones la han rechazado.

Todos coinciden en que dichos fondos servirán para financiar un fraude electoral y una mayor corrupción gubernamental.

Por otra parte, las declaraciones del gobierno norteamericano parecen haberles perjudicado en cuanto a sus intenciones por hacer una colocación internacional de dicha deuda. Un gobierno oficialmente manchado por la corrupción y el narcotráfico no sería un sujeto atractivo de crédito para los inversionistas.

Seguramente habría que pagar una tasa de interés que refleje el riesgo que un gobierno así representa. Dadas las circunstancias, no extraña que el ministro de Finanzas esté por hacer la primera colocación en el mercado guatemalteco.

Por lo tanto, si hay un rechazo local generalizado a la emisión de bonos, nadie estará interesado el invertir y la misma será un fracaso… ¿Verdad? En otras palabras, las personas e instituciones que públicamente han criticado semejante horror financiero estarían dispuestas a demostrar, con hechos, su rechazo.

Estos hechos implicarían una total abstención a adquirir los títulos… ¿Verdad? Lo anterior implica que antepondrían su dignidad, sus principios y su honor a sus bolsillos. Que no estarán dispuestos a obtener ganancias a costa de dar fondos para financiar fraudes y corrupción… ¿Verdad?

El gobierno le apuesta a lo contrario. Apuesta a que esas personas e instituciones antepondrán sus bolsillos a su dignidad y que, a pesar de toda la alharaca armada, a la hora de la verdad, callarán cobardemente e invertirán en la deuda pública. No les importará estar financiando hechos ilegales con tal de obtener ganancias… Si ese fuera el caso, los guatemaltecos habremos cometido la última muestra de servilismo a este gobierno y nos habremos convertido en sus cómplices y alcahuetas financieros.

Ojalá que no sea así. Ojalá que los guatemaltecos tengamos la dignidad de no invertir en esa deuda. Que no seamos hipócritas al criticar públicamente al gobierno por sus acciones pero, por otra parte, en privado, estemos invirtiendo en dichos bonos.

Es difícil, pero no imposible, saber quiénes serían los inversionistas en dichos títulos. En teoría, el Banco de Guatemala debería llevar un registro de los tenedores para efectos del pago de intereses.

Ojalá que, si el gobierno logra colocar algo, la prensa hiciera, posteriormente, un trabajo investigativo que nos permita comprobar quiénes cumplieron con su palabra y quiénes no…

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