IDEASAño de paz

JORGE JACOBS A.

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Para iniciar un nuevo año, no hay como hacerlo en paz. Pero, ¿cómo la alcanzamos? Mi primera y más importante sugerencia es que la verdadera paz sólo la obtenemos cuando llegamos a estar en buena comunión con nuestro creador.

Esto debe ser algo que busquemos todos los días de nuestra vida. Si logra este propósito, verá como todo lo demás a su alrededor cambia, para bien.

En medio del trajín diario, sin embargo, puede que usted se encuentre con que no es tan fácil vivir en paz. Al respecto, hace un tiempo me encontré con un artículo escrito por la doctora Joan Borysenko, en el que da algunas recomendaciones que le ayudarán a mantener esa paz interior. A continuación sus recomendaciones (traducción y resumen mío):

Practique la paciencia: Cuando es paciente, permite que la vida se desarrolle a su propio paso. Usted no se enoja cuando un carro se le mete en el tráfico o cuando está trabado en una cola.

Disfrute la música: Un estudio muestra que escuchar música clásica durante 30 minutos tiene el mismo efecto que una dosis de 10 miligramos de Valium. Otros estudios han encontrado que la música alivia los dolores de cabeza y la migraña.

Algunas selecciones que le ayudarán: el concierto de piano #3 en C Menor de Beethoven, la sinfonía # 35 en D Mayor de Mozart y el Canon de Pachelbel.

Haga cambios pequeños: Vivimos en una cultura de ?todo o nada?, como por ejemplo, queremos pasar de no hacer nada de ejercicio a ir todos los días al gimnasio, o de comer glotonamente a una dieta extrema.

Cuando estos cambios dramáticos se hacen difíciles de mantener, nos rendimos. En lugar de eso, empiece con cambios pequeños: camine 10 minutos un par de veces por semana, reduzca la cantidad de postres consumidos.

Una vez se haya ajustado a ese cambio, considere otro cambio pequeño.

Dése espacio para respirar: Nuestro trabajo más productivo lo hacemos cuando estamos inspirados -no cuando nos lo indica la agenda. Dése tiempo libre para hacer lo que a usted le gusta.

Cultive la gratitud: Cada día, anote tres cosas por las cuales deba estar agradecido. Incluya aquellas pequeñas, tales como un sandwich delicioso o el aroma de la grama recién cortada. Escribir esto le abrirá los ojos a aquellas cosas que de otra manera daría por sentado.

Haga una buena obra al día: Puede ser algo tan sencillo como escuchar a un amigo que necesita hablar, u ofrecerse a traerle el almuerzo a un compañero ocupado.

La bondad no es buena solamente para el receptor, sino también para el dador. Hacer una buena obra le hará ver sus problemas desde otra perspectiva.

Comuníquese honestamente: Nos ponemos a nosotros mismos bajo mucha presión cuando somos deshonestos o no decimos todo lo que tenemos que decir.

Ayúdese a usted mismo primero: Si se siente a punto de estallar, dése un respiro. Si no se ocupa en usted mismo, todos sufren. Sólo cuando se recupere será capaz de ayudar a los que lo rodean.

Determine qué lo recarga de energías y practíquelo.

Renuncie al perfeccionismo: Si aspira a la perfección, está condenado al fracaso y a una baja autoestima. Además, es difícil pensar creativamente, cuando su atención está fija en evitar los errores.

Si siente la necesidad de rehacer algo, pregúntese primero qué pasaría si no lo vuelve a hacer. ¿Es realmente tan malo? ¿Se percatará alguien? ¿Importará mañana?

No se preocupe por el qué dirán: Las opiniones sobre usted, generalmente dicen más acerca de la persona que las emite que de usted. El psiquiatra Daniel Amen, acuñó el término ?18/40/60? a este respecto. A los 18 años, las personas le dan mucha importancia a lo que otros piensan de ellos.

A los 40, aprenden a no preocuparse de lo que otros piensen. A los 60, logran entender que nadie estaba realmente pensando en ellos.

Tengan todos un feliz y placentero año 2,003.

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