IDEASSembrando pobreza
Una de las propuestas más recientes de la administración actual busca ?proteger? a los productores nacionales de maíz, y probablemente algunos otros granos, con el supuesto fin de que éstos se desarrollen en esa rama de la agricultura. Lo que no entienden es que con estas decisiones lo que realmente logran es condenar al país en general, y a estos productores en particular, a mantenerse por siempre en la pobreza.
Los políticos casi siempre pasan por alto cuando toman decisiones de este tipo que cualquier resolución que se tome puede tener consecuencias distintas a las ?buenas intenciones? que a ellos los motivan.
Si los políticos tan sólo aprendieran que en la economía no hay que ver sólo los efectos de corto plazo y sobre los grupos directamente relacionados, sino también los efectos a largo plazo y sobre todas las demás personas, le aseguro que no tomarían tan a la ligera decisiones que pueden tener serias repercusiones con el correr del tiempo.
En este caso en particular, por ejemplo, podemos ver que la política de ?proteger? a los productores de maíz a través del incremento en el arancel que pagarán las importaciones de ese grano, tiene consecuencias, aún a corto plazo, que los eferregistas no consideraron.
Resulta que una gran cantidad del maíz que se importa se utiliza como materia prima (concentrado) para producir otros productos, a saber, pollos y huevos. Por simple lógica, si aumenta uno de los principales insumos de un producto, lo usual es que el precio final de ese producto también se incremente, de manera proporcional.
Pero a los políticos oficiales ni siquiera se les ocurrió averiguar para qué se usa el maíz y cómo el incremento al arancel podía afectar a otros productos. Hasta cuando los productores avícolas anunciaron las consecuencias que sobre ellos tendría el incremento en el arancel al maíz, se enteraron de esa implicación.
Como no esperaban que por allí les saltara la liebre, su reacción fue hepática, indicando que los avicultores no deberían subir los precios y que, si lo hacían, entonces reducirían los aranceles a sus productos. Lo que me queda claro de todo este embrollo, es que los eferregistas entienden muy bien que el efecto real de los aranceles es incrementar el precio de un producto en el mercado interno.
Lo entendieron cuando incrementaron el arancel del maíz para que su precio en el mercado local se incrementara y fuera entonces un cultivo más ?rentable? para sus productores. Lo entendieron también cuando amenazaron con reducir el arancel a los pollos y los huevos para evitar que el precio de éstos se incrementara.
Lo que no logran descifrar son los efectos inmediatos y mediatos que sus decisiones tienen, no sólo sobre un grupo, sino sobre toda la ciudadanía. Si lo hicieran, en principio, no se meterían a tratar de controlar la economía, pero eso es demasiado pedir.
En este caso particular, se darían cuenta que al incrementar el arancel al maíz, encarecen el costo de vida para todos los guatemaltecos. En efecto, no todos los guatemaltecos son productores de maíz, pero sí la mayoría lo consume; así también, un buen porcentaje de los chapines consume huevos y pollo. Pero hay que ir más lejos todavía. No se dan cuenta que con ?fomentar? la producción del maíz, condenan a muchos agricultores nacionales a permanecer en la eterna pobreza. No entienden que el costo de oportunidad de sembrar maíz, comparado con el de sembrar otros productos más rentables es altísimo, al grado que puede hacer la diferencia entre el progreso y el estancamiento.
En general, cualquier acción de ?fomento? siempre se hará a favor de un grupo en detrimento del resto de la población. Esperemos que los próximos políticos que vengan entiendan por lo menos eso.