EDITORIAL

Ni se inmuta el Pacto de Corruptos

En medio de una de las peores tragedias nacionales, en la que las víctimas por la erupción del Volcán de Fuego se acercan al centenar, los vociferantes diputados identificados con el Pacto de Corruptos aprovechan el drama para proteger a funcionarios incapaces o impulsar leyes en beneficio de inmorales líderes políticos que financiaron su campaña de manera ilícita.

Es tanta la prisa del Congreso por apuntalar uno de los más corruptos sistemas de Latinoamérica, que en pleno receso legislativo han sesionado ya en cuatro ocasiones de manera extraordinaria, con el principal objetivo de acelerar una agenda claramente identificada con la ampliación del manto de impunidad, cuyos beneficiarios son los secretarios generales de los partidos contendientes en las elecciones de 2015.

La primera acción concreta en esa vergonzosa búsqueda de autoprotección ocurrió el pasado martes, cuando en forma acelerada promovieron una votación para favorecer a uno de los ministros más incapaces del actual gobierno, cuyo principal mérito ha sido buscarle apoyos espurios al presidente Jimmy Morales.

Ayer, en un nuevo episodio de descaro, aprobaron en primera lectura las reformas para ablandar el castigo a quienes deberán rendir cuentas por el manejo de recursos que no fueron registrados para financiar la campaña electoral de 2015, entre ellos el presidente Morales, secretario general de FCN-Nación durante esos comicios.

La desvergüenza, sin embargo, no es exclusiva de los diputados, pues ayer el Gobierno anunció, por medio del vocero Heinz Hiemann, que Alfonso Alonzo, ministro de Ambiente y Recursos Naturales, continuará en su cargo por orden del presidente Morales, como si tal decisión fuera un acto de hidalguía, cuando representa justamente lo contrario, por ser una acción bochornosa, debido al pésimo mensaje que envía el Ejecutivo respecto de sus prioridades y exigencias éticas.

Inevitablemente se acrecienta la pesadumbre respecto de los objetivos gubernamentales y legislativos frente a una nueva crisis humanitaria, porque cuando miles de compatriotas no tienen ni siquiera dónde dormir y solo cuentan con la solidaridad de los guatemaltecos, los políticos continúan asumiendo una actitud oportunista para favorecer a las mafias de cuello blanco, que a toda costa tratan de evitar su cita con la justicia.

Esa decisión indudablemente tendrá repercusiones negativas sobre quienes de manera pusilánime enarbolan la bandera de la impunidad y el abuso, mientras una nueva amenaza se cierne sobre millones de guatemaltecos, en total desamparo, con la llegada de un invierno que puede complicar las condiciones prevalecientes en el área del deslave del Volcán de Fuego, y ante lo cual también se observan vergonzosas deficiencias de las autoridades responsables de administrar ese tipo de crisis.

Es un panorama por demás preocupante para miles de guatemaltecos, entre ellos quienes quedaron en el desamparo por la furia volcánica y por la indiferencia y el abuso de sus máximos representantes y de las autoridades centrales, las cuales continúan dando preocupantes muestras de improvisación y de escasa sensibilidad ante quienes solo conservan la esperanza.