WACHIK’AJ – El 2009
La mayoría de guatemaltecos, desde inte -lectuales hasta trogloditas, dirán que el 2009 fue el peor año para Guatemala. Sin embargo, ha sido un año de avances y retrocesos.El año fue otro fracaso del Gobierno en seguridad —con Gándara a la cabeza para destruir los mínimos avances de 2008, y después con la incapacidad para mostrar con estadísticas fiables cuando las muertes bajaron en algunos meses—. El fracaso es también de las municipalidades de Guatemala porque son responsables de construir ciudadanos y rescatar jóvenes y no lo hicieron; son responsables también de no aplicar la ley contra los sicarios en motocicleta. El fracaso es también del MP, PNC y empresarios de pilotos, pues los siguen matando.En narcotráfico, aunque la situación sigue mal, hubo más incautaciones que en los últimos siete años y ahora una familia de capos es prófuga de la justicia. Podría aplicarse la iniciativa de la ONU y Ecuador para controlar los puertos y quintuplicar las incautaciones y combatir el contrabando; pero para eso hacen faltan agallas políticas.Fue el año del caso Rosenberg. El gobierno de Colom logró sacar su instinto político y sobrevivió a ese tsunami que hubiera botado a la mitad de gobiernos del continente; aunque con errores graves que aún no lo sitúan en una situación gobernable. Lo bueno fue que miles de jóvenes de clases media y alta espabilaron y su fuerza logró unas cortes más limpias y decentes; a pesar de la UNE. La intrepidez de Nineth Montenegro y el trabajo arduo de la sociedad civil fueron fundamentales. La Cicig salvó la institucionalidad, promovió unas cortes decentes y la captura de la banda de sicarios del caso Rosenberg es un paso clave. Ojalá que en 2010 podamos saber si los asesinos fueron los amigos del presidente o los amigos de Rosenberg de la derecha más retrógrada y así este crimen no quede en la impunidad.Fue el año del fin de las adopciones mafiosas en masa (gracias a que el Congreso ajustó al país a estándares internacionales y el robo de niños bajó un 97 por ciento). Entre muchos nombres, hay que agradecer a la valiente Norma Cruz. Este año se aprobaron la ley contra el femicidio y la de paternidad responsable —empujadas, entre otras, por Sandra Torres, quien también mostró sus dotes autoritarios al destituir a funcionarios que denunciaron la hambruna—. Fue el año del golpe de Estado en Honduras, que hizo sacar el cobre a muchos pro-golpe dentro de la élite empresarial, políticos y columnistas, y provocó la primera gran decepción de la política de Obama para América Latina. Fue un año en que se agravaron los ataques a los campesinos en el país.Fue el año del monumento (ProReforma) a la irresponsabilidad populista anti-estatal que promueve la Universidad Marroquín.Fue el año de ver enviados a prisión (aunque sigan evitándola) a ex ministros de la Defensa y a un ex presidente del Congreso. Fue un año en el que la bancada líder multiplicó el clientelismo en el Congreso y el Gobierno siguió con la compra de votos a cambio de obras.Fue el año en que la Cicig ha empezado a devolver credibilidad y funcionalidad a una parte de nuestro sistema de justicia. Fue un año en el que, a pesar de la crisis económica, los empresarios y trabajadores pudieron producir más que en 2008. En resumen fue un año de tormenta que pudimos sobrevivir. PS. Ojalá el presidente Colom recuerde que lo eligieron los votos de los trabajadores y no de los dueños de maquilas. Sobre el trece aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, lea www.MartinRodriguezPellecer.com. martinpellecer@gmail.com