WACHIK’AJ – Carnicería

MARTÍN RODRÍGUEZ

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Protestar con palabras sinceras, que no sean soeces ni desesperadas, por la masacre que Israel empezó hace tres días en Palestina (Gaza) no es fácil. Más aún después de las bombas en la Universidad, en un hospital y campos de refugiados, además de los objetivos militares. 300 muertos en tres días, y mientras usted lee estas líneas, es probable que haya empezado una invasión terrestre y una tercera Intifada.El conflicto es imposible de simplificar. A ver. Tras el Holocausto contra los judíos por parte de los nazis y la indiferencia del resto de europeos, Occidente se sintió tan mal que apoyó una idea de algunos judíos de dar los territorios palestinos a los judíos para hacer un Estado. “Así los occidentales se librarían de tener judíos en sus países”. Y no lo digo yo, lo predijo Edwin Montago, judío secretario de Estado inglés en 1917.En una comparación estúpida, es como si los latinoamericanos católicos decidieran sacar a los evangélicos de sus países y darles un territorio para que tuvieran un Estado, y así se pudieran deshacer de ellos. Así, en una votación en la ONU, se decidió que habría un Estado de Israel en territorios palestinos, pueblo que fue de 1917 hasta 1947 colonia británica. Lo justo sería que israelíes y palestinos tengan cada uno un Estado. Los árabes se opusieron y empezaron a luchar contra Israel, que prácticamente “limpió” de palestinos a esas tierras. Y “limpiar” ahí no es metáfora. Además, ocuparon territorios más allá de las fronteras de 1967. Desde hace 60 años, los dos bandos han creído que con ojo por ojo lograrían la paz… Ahora ambos están ciegos, pero más aún Israel, el fuerte, respaldado por EE. UU.En los territorios palestinos, donde no hay Estado, los palestinos no tienen ciudadanía y son realmente tratados como porquería en el mundo. Hay dos fuerzas político-militares: Al Fatah, moderada, y Hamás, radical islamista. EE. UU. presionó a Hamás para que compitiera en elecciones contra Fatah, para el “gobierno” de la “Autoridad” “Nacional” Palestina. Aceptaron y perdieron siempre, hasta 2005, cuando ganaron democráticamente. Israel y Occidente los bloquearon desde el primer día y los radicalizaron aún más. Israel se dio cuenta de que a pesar de los bombardeos selectivos no podría detener los cohetes artesanales —poco efectivos— que les tira Hamás, y ambos acordaron una diz que tregua de seis meses. En ese tiempo Israel preparó meticulosamente este largo y denso ataque (lo dice el periódico The Guardian) para “ahogar a Hamás”. Es un ataque electoral, porque el ministro de Defensa y la canciller judíos son candidatos “presidenciales”, en febrero, contra el extremista de la oposición, y ninguno quiere aparecer como suave. Además, quieren enviarle un mensaje a Obama, que toma posesión el 20, con esta prueba de fuego. Israel también logra distraer la atención del mundo contra Irán, su verdadera amenaza. Y por una invasión que no les hará salir victoriosos. Hace falta ser… indescriptibles.Si alguno cree que el motivo de Israel es asegurar la paz, que me explique en qué minúsculo cerebro cabe la idea de que con bombas lograrán que los palestinos los quieran. Llevan 60 años y no aprenden que las invasiones y ocupaciones no garantizan su seguridad. El mundo (¿tenemos canciller?), y en especial Occidente, puede presionar a los árabes para que no financien a Hamás y lo obliguen a negociar la paz. Y podría también empezar a sancionar comercialmente a Israel hasta que muestre que le interesa una paz justa, que no sea a bombazos. Sí, una paz, por más tonta que suene en un día como hoy.martinpellecer@gmail.com

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