Se vale soñar

Opinión

El país se debate en una incertidumbre impresionante. El ambiente político es incierto. El Corredor Seco de nuevo es afectado por una sequía sin precedentes. Las víctimas de la erupción del Volcán de Fuego son ya un tema olvidado pero las víctimas siguen padeciendo las consecuencias. Con pobreza extrema y desnutrición aguda. La economía sigue retrayéndose, los índices principales deteriorándose, desde el de desarrollo humano hasta algunos no tan relevantes como el puesto dentro del ranquin de la Fifa. Guatemala tiene un plan estratégico bien articulado, pero no funciona, con un presupuesto nacional que diverge con el mismo, ajustado a intereses particulares más que colectivos.

La restauración conservadora

Opinión

Cuando se repasa la historia reciente del país queda clara la forma en que los poderes fácticos chapines “resuelven” lo que consideran amenazas a su poder y sus privilegios. En 1954, tras las reformas impulsadas por los gobiernos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz Guzmán, organizaron un golpe de Estado que terminó con el intento de transformar el modelo económico imperante en Guatemala.

Vamos de nuevo por tí, Guatemala

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La polarización política que se inicia en Guatemala a partir de 1954 llegó a extremos jamás imaginados. Su punto más exacerbado fue la vigencia del conflicto armado interno en donde la violencia se ensañó contra cientos de miles de guatemaltecos, generalmente víctimas inocentes. En diciembre de 1996 se firmó el Acuerdo de Paz Firme y Duradera, mediante el cual se daba por finalizado el enfrentamiento armado entre el Estado y la URNG. Varios acuerdos previos —sustantivos y operativos—, marcaban la ruta a seguir para la construcción de una Guatemala diferente, democrática y en paz. A partir de 1986 cuando asume el primer gobierno civil se iniciaba la transición hacia la democracia. En mi tesis doctoral luego orientada como libro, planteo tres hipótesis respecto a lo que pudo ocurrir con la misma: A) Una transición política inconclusa, en proceso regresivo hacia el autoritarismo. B) Una transición sobreexpuesta y prolongada. C) La instauración de una democracia precaria. Para apuntalar mis apreciaciones, estudié detenidamente las transiciones políticas ocurridas en España, Chile y Argentina.

El tiempo está a favor de los pequeños

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El próximo proceso electoral deberá convertirse en esa puerta que, al abrirse, nos permita el paso hacia una Guatemala más justa y democrática, hacia un modelo económico más humano y equitativo, hacia la concreción de esa esperanza tan anhelada que se nos hizo lejana por tantos años. Las condiciones políticas serán diferentes. Todos los partidos tendrán un límite para la inversión propagandística. Esa inversión además deberá ser fiscalizada por instancias nacionales e internacionales. A pesar del aberrante blindaje que pretenden los diputados comprometidos con la corrupción referente al financiamiento ilícito, el mismo dejó de ser el preámbulo para la negociación oscura y la impunidad. Quienes lo practicaron deben haber aprendido la lección, han sido ligados a procesos penales. En otros términos, en cuanto a recursos económicos y espacios propagandísticos, todos los partidos estarán sujetos a las mismas condiciones.

La reforma que se debe hacer

Opinión

Como lo dije hace un par de semanas, la reforma al segundo párrafo del artículo 407 “N” del Código Penal iba a convertirse en una papa caliente. Dicho y hecho, esta semana que se conocieron algunas de las propuestas que están considerando, ya han saltado muchas voces de alarma. De allí que dije que hay que ponerle mucha atención a esta reforma, para que el sistema mejore en lugar de empeorar.

Atrévase a cruzar la línea

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Los numerosos hechos revelados por la justicia y la corta memoria nacional, acumulan en el baúl de los recuerdos efemérides que amplifican la nefasta acción gubernamental, iniciada aquel 14 de enero de 2016 y refrendada cum laude desde mediados de 2017.

Sorprendidos de los cambios en la PNC

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Muchos de mis lectores no me dejarán mentir que no comprendemos la decisión del ministro de Gobernación, Enrique Degenhart, de destituir a la cúpula del mando policial en Guatemala. No tienen sentido los cambios, pues es incoherente con el avance que se había dado en busca del fortalecimiento de la institucionalidad democrática en contra de la corrupción e impunidad. Sin embargo, si damos un voto de confianza al nuevo director de la PNC, Erwin Rolando Tzic Juárez,  es porque esperamos que haga las cosas tan bien como las llevaba el anterior director, Nery Ramos. La sociedad civil está en alerta y con los ojos muy abiertos, observando de cerca y vigilante del actuar de quienes están llegando a ocupar estos cargos.

Cambios de cara a compleja coyuntura

Opinión

Un conocido refrán sentencia: “No hagas cosas buenas que parezcan malas”, y puede tener una justa aplicación en lo que constituyó el real inicio de las labores políticas en el Ejecutivo y en el Legislativo, al registrarse ayer algunos cambios, en el primer organismo, y en el otro caso, con el inicio de las discusiones de la polémica Ley Electoral y de Partidos Políticos.