Todas las voces sin supresiones

Opinión

Existe mucho sesgo en la información relacionada con los casos judiciales. Quizás se deba a la falta de preparación en la materia por parte de los informadores. Las notas sobre pendencias en los tribunales ameritan cuidado especial.

La justicia entorpece la lucha contra la impunidad

Opinión

Con una frase lapidaria Human Rights Watch definió los obstáculos que enfrenta el combate de la corrupción en el país: “La justicia entorpece la lucha contra la impunidad”. Esta organización, con sede en Nueva York, divulgó el pasado domingo un informe en el que deja ver cómo los tres poderes del Estado se han volcado en una frenética labor para detener los logros alcanzados por la Cicig y el Ministerio Público (MP). Destaca que el presidente Jimmy Morales trató de expulsar al comisionado Iván Velásquez en agosto pasado y que el Congreso de la República intentó reformar el delito de financiamiento electoral ilícito para beneficiar a los funcionarios señalados por ese delito. Daniel Wilkinson, director ejecutivo adjunto de esa entidad, califica de “intentos desesperados del presidente y el Congreso por sabotear” el trabajo de la Cicig. Sin embargo, afirma que el sector justicia es el principal escollo.

Indolencia judicial

Opinión

Un informe reciente de Human Rigths Watch titulado Carrera contra el tiempo presenta un interesante análisis de casos judiciales emblemáticos: Blanco Lapola, La Línea, Plazas Fantasmas o Bufete de la Impunidad, entre otros, y detalla la razón del retraso por años de muchos de ellos.

¿Quién me ha robado mi país?

Opinión

El poder mafioso tiene sitiada a Guatemala. Si Mario Puzo se levantara de su tumba, escribiría la siguiente parte de la saga de El Padrino, inspirado en la realidad guatemalteca de las últimas décadas. El pacto de corrupción y muerte establecido históricamente entre los poderes político, económico, eclesial, militar y académico ha venido asfixiando lentamente al Estado. A propósito, no estaría mal recordar la frase de Michael Corleone: “No es personal Tom, solo negocios”.

“Constructores de la justicia”

Opinión

Ante la infamia de los políticos guatemaltecos, lo vimos en los diputados que arroparon al presidente o los que legislan a favor de la impunidad, brillan aún más estos nombres, “inscritos en el libro de la vida”, por ser “Constructores de la Justicia”: Juan Francisco Sandoval Alfaro, fiscal especial contra la Impunidad del MP;  Juan Solórzano Foppa,  superintendente de la SAT; María Eugenia Mijangos, magistrada presidente del Tribunal Supremo Electoral; Axel Romero, viceministro de Prevención del Delito; Carlos G. Ruano Pineda, juez del Tribunal Noveno de Sentencia Penal; Haroldo Vásquez, juez y presidente de la Asociación Guatemalteca de Jueces por la Integridad;  Nydia Arévalo, directora del Instituto de la Defensa Pública Penal; Jazmín Barrios, jueza del Tribunal de Mayor Riesgo A;  Miguel Ángel Gálvez, juez de Mayor Riesgo B;  y Francisco Rivas, ministro de Gobernación.

Vivamos el alegre divertimento de verano

Opinión

En la noche, una montaña se derrumba, sepulta al pueblo. El sentido original de la tragedia alumbra la catástrofe. La busca del responsable en la Grecia clásica llevaba a interrogarse sobre la virtud del rey. Así, el incesto de Edipo era la causa de los males del pueblo. No podía ser de otra manera. Hoy, los criterios son similares.

Caos, justicia vengativa y burocracia

Opinión

“Si no sirve… no sirve”... Es el adagio olvidado en los anaqueles de la ineptitud burocrática corrupta e inservible. Se mueren calcinados “jóvenes en peligro” en “casas Seguras”.

Corrupción mina al sistema jurídico

Opinión

Entre las consecuencias de un sistema de justicia mal aplicado, con recursos y personal insuficientes en todos los órdenes, está tiene relación directa con la corrupción generalizada del país, y se manifiesta con la dolorosa realidad de ser fácil darse cuenta de la pobreza como factor común entre quienes caen en sus garras, literalmente. Quien tiene las posibilidades económicas simplemente nunca irá preso o será condenado, e igual sucede con aquellas personas dispuestas a sacrificios de toda clase para evitar a toda costa cruzar ellos o alguno de sus familiares el umbral de las prisiones. Se aplica el viejo adagio: es fácil entrar, pero se vuelve prácticamente imposible salir, ante la maraña de reglas, de amparos de la parte contraria, y así un largo etcétera.