Repentina licencia desata suspicacias

Editorial

resulta llamativa y por demás sospechosa la salida del jefe de la Fiscalía de Delitos Electorales, Óscar Schaad, que primero se anunció como unos días de permiso y luego como una licencia de dos meses solicitada por él mismo. Para mayor suspicacia, esto ocurre una semana antes de las elecciones generales, el evento cívico por excelencia, durante el cual se hace necesario verificar que no ocurran socorridas prácticas politiqueras como el acarreo de votantes, presiones o chantajes contra ciudadanos, mecanismos de condicionamiento o verificación de por quién se votó, pagos en efectivo, dádivas y cualquier tipo de propaganda; es decir, en un momento clave de su misión.