Pluma invitada

La otra final que está en juego

Fernando Ixpanel 
Investigador de Asíes

Además de las elecciones generales, este año se dará en los próximos meses la elección de magistrados del Organismo Judicial, por lo que por primera vez en la historia democrática del país coincidirá la elección de los tres poderes del Estado en el mismo año, una situación particular que se repetirá hasta dentro de 20 años.

En esta elección se seleccionan los 13 magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y 210 magistrados que ocuparán 42 Salas de Cortes de Apelaciones, los cuales por ley deben tomar posesión el próximo 13 de octubre. A diferencia de las elecciones generales, a las cuales acudimos a votar el pasado 16 de junio, la elección de magistrados del organismo judicial es efectuada por los diputados del Congreso de la República, luego de agotar el proceso de selección de candidatos que se hace en las comisiones de postulación.

Esta elección que hacen los diputados es un evento importante tanto para Guatemala como para los actores políticos, ya que representa la elección de los que integrarán las primeras dos instancias del sector de justicia de nuestro país, quienes dentro de sus funciones tienen a su cargo ser el primer filtro de los procesos de retiro de antejuicio que se presentan contra funcionarios. Dicha oportunidad ha sido atesorada y aprovechada por grupos con intereses particulares, como fue demostrado por el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), que en el 2017 revelaron la existencia de comisiones paralelas, lideradas por Sergio López Villatoro (el Rey del tenis), que buscaron influir en la elección de magistrados del Organismo Judicial en el 2014.

A diferencia de otras ocasiones, las condiciones de este año presentan dos grupos de diputados que tomarán parte de la elección de estos magistrados. Los parlamentarios actuales reelectos y los no reelectos, quienes podrán o no tener la intención de beneficiarse o protegerse a través de la elección de este poder del Estado.

La independencia de los poderes del Estado es indispensable para el funcionamiento de una república, al verse estos comprometidos se corre el riesgo de ser capturados por grupos con intereses específicos que busquen a toda costa perpetuarse en el poder como lo sucedido en Venezuela. Es primordial, por ello, si se busca continuar con la lucha contra la corrupción, por una mayor independencia de los jueces en el sector justicia y por el funcionamiento de la República, que como ciudadanos nos mantengamos atentos en todo momento del proceso que hagan las comisiones de postulación y posteriormente los diputados en el Congreso.