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<div> Rabdomiólisis, el lado peligroso de los ejercicios de alta intensidad</div>

Menos tiempo, máximo beneficio. Así de simple es la fórmula que ha transformado el mundo del fitness en los últimos años, basada en la moda de los entrenamientos intervalos de alta intensidad.

Para someter al cuerpo a ejercicios de alta intensidad es necesario estar en buenas condiciones físicas.

Para someter al cuerpo a ejercicios de alta intensidad es necesario estar en buenas condiciones físicas.

Los beneficios se han documentado en un sinnúmero de investigaciones: desde su rápida capacidad para tonificar los músculos hasta el hecho que facilita la quema de grasas y calorías.

Incluso son los más recomendables para mantener los músculos jóvenes al reducir el impacto que tiene el paso del tiempo en el cuerpo.

Sin embargo, hay un escenario en el que los llamados entrenamientos HIIT no son recomendables y como consecuencia pueden generar problemas graves en la salud de las personas.

“Se trata de la rabdomiólisis o como la solemos llamar la rabdo”, indicó Francisco Sánchez Diego, director del centro de entrenamiento Corpore 1 en España, “que es en sí la rotura del músculo esquelético”.

“Lo que sucede es que al hacer ejercicio se rompen fibras y el cuerpo lo que hace es reponerlas por unas fibras mejores, que establecen la adaptación a un nuevo esfuerzo y marcan el progreso que se va experimentando”.

“Pero cuando el entrenamiento es excesivo se produce una rotura mayor de lo habitual y el cuerpo no tiene tiempo de reaccionar. En ese momento el músculo suelta una serie de compuestos que terminan resultando tóxicos para el organismo”.

Sánchez Diego se refiere a la mioglobina, una proteína que afecta los riñones y puede causar cálculos renales e incontinencia, generando una sensación de malestar, musculatura hinchada y dolor.

Aumento

Es habitual la rabdo cuando se realiza un esfuerzo muy intenso al que no está acostumbrado el cuerpo, pero también puede ocurrir por las características genéticas de la persona.

El primer escenario es el más recurrente y ha derivado en un aumento de los casos de rabdomióliis en España y Estados Unidos, dos de los países donde los ejercicios HIIT se han puesto más de moda.

Una investigación publicada en The American Journal of Medicine en abril resaltó tres casos relacionados con personas que se sometieron a una clase de spinning, la rutina que se realiza sobre una bicicleta estática a un ritmo intenso.

El informe también hace mención a otros 46 casos de gente que presentó la condición. En 42 de ellos las personas la sufrieron después de su primera clase de spinning.

Pese a la gravedad que puede llegar a tener la rabdo, incluso fatal, los investigadores resaltan que se trata de una enfermedad muy poco frecuente y que en la mayoría de los casos se logra diagnosticar en su fase inicial.

“Si no está muy avanzada se puede tratar simplemente con una hidratación o con un suero intravenoso, pero hay casos en que se requiere una limpieza a fondo de los riñones para eliminar de la sangre la mioglobina”, explicó Sánchez Diego.

Síntomas

El preparador físico español le dijo a BBC Mundo que el músculo tiene un límite y que al abusar de él se generan problemas como la rabdo.

Además del spinning, resaltó que hay otros entrenamientos intervalos de alta intensidad que son propensos a generar este tipo de roturas más severas.

“Estamos hablando del crossfit, levantamiento de pesas o incluso las sesiones de electroestimulación”, resaltó.

“Se entrenan dos, tres o cuatro veces a la semana y no se dan los descansos necesarios. La musculatura acaba con un estrés, una fatiga, no se recupera y es allí cuando se produce”.

Sánchez Diego describió que “los primeros síntomas suelen ser debilidad muscular, dolor y sensibilidad”.

“Te encuentras cansado y con un malestar general”.

“Incluso puedes llegar a tener náuseas y vómitos, y a la hora de ir al baño la orina suele ser más oscura, de un color amarillo más fuerte o rojizo”.

Prevención

La manera de evitar que esto ocurra es conocer los límites de cada uno.

“Las cosas hay que hacerlas bien. A muchas gente se le mete en la mente que tiene que hacer ejercicio. Se compran unas zapatillas deportivas y salen a correr a un ritmo desenfadado. Ahí es cuando uno estás expuesto a sufrir este tipo de problema”, señaló el director del centro de entrenamiento Corpore 10.

“Lo importante es estar consciente que cualquier progreso físico se lograr a través de una línea de tiempo”.

“Hay que comenzar con una intensidad moderada y a medida que se va adquiriendo una mejor condición física se puede ir aumentando el nivel de exigencia”.

“Para ello no sólo hay que pensar en el ejercicio como tal, sino también garantizar una buena hidratación, alimentación y recuperación”.

“Un entrenamiento bien organizado no debería crear ningún problema”, concluyó.
 

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