Vida

Bienal de Arte Paiz: Balance o quiebra (Parte I)

Al visitar la muestra de la Bienal, sólo nos queda pensar en dos soluciones: o bien decretar que el arte ya no existe… (lo que no es cierto) o bien pensar que de lo que llamamos arte sólo esta quedando su mínima estructura, es decir las actividades esterilizantes ligadas o integradas a la economía del rendimiento, publicidad, diseño, etc.

Este año para ser tomado en cuenta y exponer en la Bienal, las obras debían pasar por un filtro o jurado, constituido por críticos extranjeros totalmente objetivos. El resultado lo tenemos a la vista.

Nunca, talvez, en la historia de la humanidad el arte ha estado tan marcado por el total desinterés del hombre medio hacia él.

Un guatemalteco que viaja a Europa jamás dejará de visitar al Louvre o la Galería de los Oficios, pero esto ni a turismo cultural llega, van a estos museos porque son lugares ?a los que hay que ir?. Me refiero al desinterés de nuestros contemporáneos hacia el arte, porque estas mismas personas que van al Louvre no les interesa el arte que se hace hoy día.

Ahora bien, si se declara desierto el primer y segundo premio, prácticamente es casi como pensar en la quiebra de la empresa. La mediocridad en esta Bienal es generalizada, desde el que expone, el montaje, los marcos, no hay catálogo, ni siquiera una lista de participantes, las cédulas de las obras, casi ausentes.

En general, el conjunto denuncia ambigüedades e improvisaciones. Todo ello deriva en parte de una actitud real de dejadez. Ya se veía venir desde hace algunos años, pero hoy se confirma lo que son más de diez años de ?desmadre? formal, en la promiscuidad de géneros llegando a ser atentados al objeto artístico.

La ?vanguardia?, representada por las ?instalaciones?, se caracteriza por escepticismo en la propia capacidad inversionista del arte.

El denominador común de nuestros fotógrafos es el sentimiento y la necesidad de orientarse en una sociedad en donde la posición del hombre, identidad y entorno, es inquietante. Allan Benchoam fija un momento el cual resume toda una serie de sucesos. La fotografía en esta muestra es de lo más sólido en el magma del conjunto.

El arte actual reviste nuevas formas, el papel del artista contemporáneo es el de descubrir y hacer que se admitan estas nuevas formas. La experiencia artística en la actualidad es una búsqueda universal de orden, de integración, establecer relaciones en el mundo de lo imaginario y el pensamiento, el mundo físico y la realidad objetiva.

Todo esto lo podemos resumir como la apropiación del objeto, luego la concretización objetual de lo no ético, es decir, el acto intelectivo.

Todos estos estamentos intelectuales los resume Lourdes de la Riva de Meléndez en su pausada obra, en donde las raíces estarían en una metáfora plástica o en el minimalismo.

En una muestra tan ?grande?, es reconfortante encontrase con excepciones.

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