La sala de exhibiciones se inauguró con la serie fotográfica ?Camino hacia Xela?, cuya museografía y asesoría de luces quedó a cargo de Eliseo Molina, y los aspectos de logística a cargo de la sección cultural de IGA de la capital, y de su directora, Ana Silvia Ramírez.
El IGA de Xelajú, además de continuar con su labor educativa, se solidarizó con aquella histórica ciudad al elegir una casa de tipo neoclásico como centro de operaciones. Uno de los aspectos más interesantes que presenta el caserón es que fue respetuosamente restaurado para asegurar su conservación en beneficio de la comunidad y en respeto al Centro Histórico.
La colección fotográfica presentada es parte de las investigaciones que durante varios años ha realizado el artista Ange Bourda, y es producto de una profunda búsqueda de campo de los elementos culturales de la región. Ésta contiene una amplia gama de retratos de personajes influyentes (indígenas y ladinos), panorámicas rurales, vistas urbanas y acercamientos de algunos detalles relevantes del conjunto. Reunión básica que conforma la complicada sicología de la pujante ciudad occidental.
Los retratos de Ange Burda mantienen concordancia directa con ?Negativos positivos? que presentara en noviembre de 1991. Al igual que hace once años, en su interés por lo antropológico se esmera en captar los rasgos más característicos de sus modelos y sus huellas. Hombres y mujeres que suelen ser abordados por él frontalmente, partiendo de su realidad como seres humanos. Sus sujetos son, en pocas palabras, los puntos sincréticos de la cultura viva.
A Bourda le mueve el captar ciertos aspectos que conforman la realidad de los personajes. Por ello trabaja en blanco y negro, ya que lo considera ?más directo, más gráfico…? Él expresa que para llegar a conocer a toda la gente ?es indispensable percibir el realismo a través de la luz, de la forma, del signo, del gesto que se refleja en una imagen… donde no solamente se puede ver, sino que sentir con discernimiento único el valor plenamente de su emoción?.
Bourda complementó el trabajo al documentar lo mejor del entorno en el que se desenvuelven los quetzaltecos. Por ello se pueden apreciar desde elementos afrancesados, construidos alrededor del terremoto que sufriera la región hace cien años, hasta las llanuras y montañas que rodean el valle de aquella ciudad.
Las fotografías de Ange Bourda se caracterizan por mantenerse dentro de un ambiente positivo. Tanto sus personajes, como las locaciones elegidas, transmiten la energía que mueve a su autor. Cada rincón, lugareño o panorámica, denotan la reverencia que el artista siente por la naturaleza, por Guatemala. En cada trabajo final se refleja su propia satisfacción al darse cuenta de que ha encontrado ese algo que andaba buscando y que el resultado es una obra con sello propio.
Sólo queda anotar que los beneficios que brinde esta exposición serán donados para el Hogar de la Divina Providencia que acoge a niñas maltratadas y abandonadas para dotarlas de un mejor futuro.