También actúa con recato y como duelo. ¿Son cursis las canciones de Agustín Lara? Leyéndolas, desde luego sí, oyéndolas cantar por Toña la Negra, por arte y milagro de su voz privilegiada, dejan de serlo.
Lo más importante de la música de Lara es el haber abierto para la canción mexicana un capítulo especial, renovó la gracia perdida, para siempre serán el emblema del mejor cine mexicano de los años 50 y 60.
Asimismo, Agustín Lara acabó en parte con la cursilería de la zarzuela, positivos engrendros del mal gusto, tanto como en los argumentos, música y vestuario. La música y las letras de Lara son cursis, pero le dio otro concepto a la música popular, sobre todo a las trilladas historias del sufrido indio, además, contrarresta la invasión del tango argentino y los cuplés.
El público se acostumbró a sus frases escritas con miel. Pero eso sí, es muy diferente oír estas frases dichas por el autor que interpretadas por otro cantante, éstos son los que más las han cursilizado. Agustín Lara no es kitsch, es noblemente cursi, porque en su poesía y música son absolutamente sinceras. Sería kitsch si él pensara que es un fenómeno estético.
Me parecen más cursis la mayoría de las óperas de Bellini y algunas de Verdi. No hay duda: lo cursi se aprende en la escuela, amable cursilería, pero cursilería al fin. Por ejemplo, ?mi mamá es una rosa, mi papá es un clavel, yo soy un botoncito que acaba de nacer?, cantada por un niño de 4 años, éste le anula la cursilería, pero la semilla de lo cursi ya está sembrada.
Cuando estos exbotoncitos ?culminen? sus estudios, listos para ?enfrentarse? a la vida, la ?alocución? de despedida estará plagada de frases hechas y… de cursilerías, empezando con el anillo, la toga y el birrete.
Retomando a Lara, era un hombre absolutamente feo y flaco. Los ?artistas de la tijera y el dedal? trataban de hacer magia para que el hombre se viera corpulento, aunque sólo lograron que pareciera un ?hombre a las hombreras pegado?. Pero en sus canciones su única finalidad era agradar, porque no ofende, y eso es mucho.