Ciencia
Por qué no se han formado huracanes en el Atlántico en 2026 y qué tiene que ver el fenómeno El Niño
La temporada de huracanes del Atlántico 2026 acumula la espera más larga registrada sin un huracán, una marca que expertos atribuyen a un intenso fenómeno de El Niño.
La temporada de huracanes del Atlántico de 2026 registra una espera histórica para la formación del primer huracán y apunta a ser una de las menos activas desde 1950. (Foto Prensa Libre: EFE)
La temporada de huracanes del Atlántico del 2026 está escribiendo un capítulo inusual, ya que, hasta el 11 de septiembre, ningún sistema había alcanzado la categoría de huracán, lo que representa la espera más larga registrada para la aparición del primero desde que existen registros satelitales confiables, según CNN.
Antes del 2026, la fecha más tardía para la formación del primer huracán se había registrado en el 2002, con Gustav, y en el 2013, con Humberto, ambos el 11 de septiembre.
De acuerdo con ese sitio de noticias, el jueves pasado marcó el pico estadístico de la temporada y apenas se habían formado cinco tormentas tropicales de corta duración, lo que también perfila al 2026 como la temporada menos activa desde 1950, según el experto en huracanes de la Universidad Estatal de Colorado Phil Klotzbach.
El sistema que más cerca estuvo de convertirse en huracán fue la tormenta tropical Edouard, a la que le faltaron cerca de 22 kilómetros por hora de viento sostenido antes de tocar tierra entre Texas y Luisiana.
Medios estadounidenses como ABC News y CBS News han confirmado que, para hoy, sábado 12 de septiembre, la temporada del 2026 igualó o superó la marca histórica de más días sin un huracán en la era satelital, de acuerdo con Nick Novella, meteorólogo del Centro de Predicción del Tiempo del Gobierno de Estados Unidos.
Ambos medios citaron a especialistas que describieron la atmósfera del Atlántico como “inhóspita” para la formación de ciclones tropicales en este momento.
¿Qué ha “frenado” los huracanes?
El fenómeno de El Niño —que consiste en un calentamiento superior al promedio de las aguas del Pacífico tropical— tiene un efecto contrario en cada océano. Mientras en el Pacífico reduce la cizalladura del viento y favorece la formación de tormentas, en el Atlántico ocurre lo opuesto: intensifica esa cizalladura, es decir, el cambio de velocidad y dirección del viento en distintas capas de la atmósfera, lo que impide que los sistemas tropicales se organicen y fortalezcan, según explicó CNN, que citó a Klotzbach.
Este año, la cizalladura en la llamada región de desarrollo principal del Atlántico —que va desde África hasta el Caribe— alcanzó niveles récord: en promedio, más de tres nudos por encima de cualquier otro año desde que existen registros satelitales globales, es decir, desde 1979, de acuerdo con datos de Klotzbach.
Además de la influencia de El Niño, este año hay presencia de polvo del Sahara sobre el Atlántico, lo que en conjunto genera una especie de “doble supresión” de la actividad tropical.
La tormenta tropical Dolly, formada a finales de agosto, fue el único sistema que intentó desarrollarse en esa región del océano en el 2026; se deshizo apenas un día después debido a la fuerte cizalladura.
¿Cuáles son los pronósticos oficiales sobre huracanes?
Antes del inicio de la temporada del 2026, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) había anticipado una probabilidad del 55% de una temporada por debajo del promedio, frente a un 35% de que fuera cercana al promedio y solo un 10% de que lo superara, de acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).
El pronóstico oficial de la NOAA, emitido en mayo, proyectaba entre ocho y 14 tormentas con nombre y entre tres y seis huracanes.
La Universidad Estatal de Colorado, que en abril había previsto una temporada moderadamente por debajo del promedio, redujo su pronóstico en julio a solo nueve tormentas con nombre, cuatro huracanes y un huracán mayor, y anticipó que El Niño se fortalecería hasta un nivel “muy fuerte” hacia el pico de la temporada, de acuerdo con el reporte publicado por la propia universidad.

El llamado a no bajar la guardia
Pese al panorama inusualmente tranquilo, tanto CNN como los especialistas consultados por CBS News coincidieron en que ninguna temporada desde 1966 ha transcurrido sin al menos un huracán y que un año de baja actividad no descarta impactos severos. El caso más citado es el huracán Andrew, de categoría 5, que tocó tierra en el sur de Florida en 1992 durante una temporada con solo siete tormentas.
Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, señaló que, aunque El Niño suele inhibir el desarrollo de huracanes en el Atlántico, persiste la incertidumbre sobre cómo se comportará cada temporada, por lo que instó a revisar los planes de preparación, ya que basta una sola tormenta para convertir una temporada en algo adverso.
Los especialistas también advirtieron que las tormentas de la recta final de la temporada —de por sí menos afectadas por la cizalladura de El Niño— tienden a formarse más cerca de la costa de Estados Unidos, incluido el golfo de México, por lo que continuarán bajo vigilancia en las próximas semanas.

