“Cuando el VIH no se detecta a tiempo puede desencadenar el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida), cuadro que necesitará una terapia antirretroviral”, comentó ayer Iris López de Conasida, institución que lucha contra el VIH y el sida, durante El Consultorio, que se transmite los martes y jueves, a las 9.30 horas, en www.prensalibre.com.
Según las estadísticas, desde 1984 a junio último se detectaron 27 mil 979 casos de VIH en Guatemala. De estos, el 42 por ciento son mujeres.
El 1 de diciembre se celebra el Día Mundial de la Lucha contra el Sida.
Mal silencioso
“El VIH es una enfermedad silenciosa. Pueden pasar hasta cinco años y la persona no siente ningún síntoma o manifestación, lo cual es un riesgo severo, ya que al no identificarlo puede tener relaciones sexuales y transmitir el virus”, explicó durante el programa la especialista Juana Miriam Ramírez, de Pasmo.
Personas que se han contagiado con el virus pueden padecer una especie de catarro 15 días después de la infección. Conforme este evoluciona se pueden manifestar síntomas propios del sida, como pérdida de peso, diarreas constantes, sudoración o vómitos.
Riesgos
Existen muchos mitos y creencias erróneas acerca de la forma de transmisión del VIH.
“Muchas personas tienen miedo de usar cepillos o utensilios, sanitarios donde ha estado alguna persona con VIH; incluso algunas temen hasta estrechar la mano; pero estas no son formas de transmisión”, explicó Ramírez.
La vía más común es la sexual —94 por ciento de casos—; la transmisión vertical, es decir de madre a hijo durante el embarazo o parto vaginal —5 por ciento—; y el resto por el intercambio de jeringas entre consumidores de drogas o el uso insalubre de agujas en personas que se tatúan o perforan la piel.
“Toda persona que haya tenido un contacto sexual sin protección debe practicarse la prueba. Esta debe ser una acción voluntaria y confidencial”, recomendó López.
Las pruebas tratan de detectar los anticuerpos que el organismo crea contra el VIH. Sin embargo, puede tomar cierto tiempo para que esto suceda.
La mayoría desarrolla anticuerpos detectables en un lapso de dos a ocho semanas luego de la situación de riesgo, aunque algunos casos han tardado más, pero el 97 por ciento de personas desarrollan anticuerpos en los primeros tres meses después de la infección.
El objetivo de estas pruebas es detectar en forma temprana el virus, a fin de que se pueda brindar la atención médica, psicológica, nutricional y apoyo a la persona que lo adquirió, desde el momento en que se detecta el problema.
“El VIH afecta sin importar estatus o condición, pero esta situación no tiene que verse como un castigo de Dios ni como un fin de la vida. El diagnóstico permite tener los tratamientos adecuados para continuar con una vida normal, de continuar siendo productivos. Pero también implica que la gente se informe, para evitar contraer infecciones de este tipo”, refirió López.