Vida

Comidas para evitar el cáncer de próstata

Incremente a su dieta el consumo de soya y otros vegetales, su salud saldrá beneficiada

La posibilidad de prevenir el cáncer prostático es muy esperanzadora, en parte porque sus tratamientos actuales a menudo permiten reducir el tumor o conseguir un resultado curativo, pero sus efectos colaterales no son sencillos de soslayar.

Uno de los primeros indicios de que la dieta puede prevenir el tumor de próstata, provino de estudios sobre los varones japoneses, cuya alimentación tiene en general un mayor contenido de vegetales y es más baja en grasas, que la mayoría de las dietas de los países occidentales como Estados Unidos.

Las investigaciones mostraron que, aunque los japoneses tienen la misma tasa de presencia de cáncer de próstata entre la población que los estadounidenses, muchos menos japoneses mueren a causa de esta enfermedad, debido a que el tumor no suele crecer, según el doctor Moshe Shike, director de Nutrición Clínica del Centro del Cáncer Memorial Sloan-Kettering, (MS-KCC), de Nueva York, EE.UU.

Según Shike, los mismos estudios han mostrado que cuando los japoneses se trasladan en EE.UU., donde la comida difiere a la típica japonesa, también aumentaba su riesgo de padecer un cáncer prostático de crecimiento rápido.

Otras investigaciones con animales de laboratorio dirigidas por el doctor Fair y Warren Heston, director del Centro de Investigación del Cáncer Prostático, del MS-KCC, también subrayan la conexión entre la enfermedad y la dieta, sobre todo en lo concerniente al factor graso.

La importancia de la dieta

El doctor Heston y su equipo han descubierto que en los ratones que tienen una alimentación baja en grasas, se ve dificultado el crecimiento de los tumores de próstata, y, lo que resulta aún más intrigante, que el crecimiento de los tumores arraigados en los animales se desacelera cuando se les restringe su ingestión.

Otra evidencia surge de comprobar que si a un hombre con cáncer de próstata se le inyecta testosterona, su enfermedad parece recibir un impulso, lo cual sugiere que las dosis extra de esta hormona que producen de forma natural los varones, pueden ayudar a estimular el crecimiento de los tumores de próstata.

Se ha comprobado que si un varón ingiere demasiadas grasas, aumenta el nivel de testosterona en su organismo, lo cual lleva a algunos especialistas a estar convencidos de que el exceso de grasa en la dieta aumenta el riesgo de cáncer prostático, a través de un mecanismo que aún no ha podido desentrañarse.

Pero las grasas no son el único factor nutritivo relacionado con este tipo de cáncer. Los estudios han demostrado que los varones japoneses no sólo ingieren una dieta con un máximo del 20 por ciento de calorías provenientes de grasas (comparado con el 36 que consumen los estadounidenses), sino que además comen mucha más soja que los varones de cualquier país occidental.

Para los japoneses el tofu (soja cuajada) es una forma de vida. En los tubos de ensayo, los investigadores del MS-KCC han descubierto una sorprendente interacción entre las células de un tumor prostático y la soja: si se agregan proteínas de soja al medio donde las células tumorales están creciendo, se inhibe su crecimiento de forma notable, incluso muchas de ellas mueren.

Es más, los trabajos han mostrado que si se alimenta con este alimento a ratones de laboratorio enfermos de cáncer prostático, el crecimiento de su tumor se vuelve más lento o incluso se detiene.