Vida

Divino Niño

Por Verónica de Ramírez

El la colonia 8 de julio, en el sur de Bogotá, Colombia, está situada la iglesia donde se venera la imagen del Divino Niño.

El objetivo primario de este amor al Divino Niño es la propia transformación de los fieles para ser cada vez más como Jesús, proclamándose como hijos dóciles y obedientes al Padre, propiciando su Reino.

Fue Juan del Rizzo, sacerdote salesiano de origen italiano, quien en un pequeño cobertizo en ese barrio, entonces pobre y aislado, dio inicio a la devoción al Divino Niño en 1935, cuando empezaron a presenciarse hechos que causaban emoción. Seguidamente, la iglesia se convirtió en un grandioso templo y el fervor creció por toda la ciudad, el país y hasta en el exterior.

El religioso, convencido de que a Dios le agrada mucho que se honre la infancia de Jesús, fue a una tienda de arte y encargó una imagen. Obtuvo una bellísima de un Niño que tiene sus brazos abiertos, con una sonrisa imborrable de eterna amistad, que atrae la atención y el cariño de quienes lo contemplan.

Viste una túnica de color rosado, cinturón verde y tiene los pies descalzos.

En Bogotá se celebra su día el 20 de julio; sin embargo, todos los 20 de cada mes los devotos se dan cita en la iglesia para rezar. Se ofician nueve misas hasta llegar al 20 de julio, y todos los domingos es devoción ir al templo a visitarlo.

La creencia en el Divino Niño se ha extendido a Guatemala, y se ha dado a conocer a través de chapines que han recibido un favor de él. Ellos, a su vez, se encargan de propagar su devoción entre amigos y conocidos, por lo que desde el domingo 14 de julio su imagen está expuesta en el altar mayor de la iglesia de Cristo Rey, ubicada en la zona 15.

Para quien no conozca los prodigios que obtiene la fe, parecerían fábulas o cuentos inventados por la imaginación, pero son muy ciertos para aquellos que recuerdan la promesa de Jesús: ?Según sea tu fe, así serán las cosas que te sucederán?.