El llamado silencioso
Espinoza y Pinzón no esperan sentados las oportunidades sino las buscan. Es promocionando su necesidad de hacer cine, como han adquirido una experiencia valiosa.
En el caso de DJ Pinzón, un artista de la tornamesa que logró conectar la sensibilidad rítmica con el video, logrando el “control de las emociones, al utilizar adecuadamente lo que en el cine es 50 por ciento de música y 50 de imágenes”, según explica, pidió y obtuvo trabajo con Méndel Samayoa en lo que fue Sweet Dalila, y el cineasta lo conectó como segundo asistente de cámara en Buscando a Palladin, un puesto que le aclaró lo que desea ser en realidad: director de fotografía, porque “es el que se encarga de que las películas se vean lindas”. Luego de eso, “yo me dedico a estar en el set y a buscar trabajo en todos lados”, dice Pinzón que este año participó con Eduardo Benchoam, creador del videoclip Just Like a Drumer, para un grupo británico.
Chofo es uno de los pioneros de las artes visuales, pues, aunque solo, empezó hace 10 años, cuando no existían éstas en nuestro país, y él apenas tenía 17, ha dirigido ya varios cortos entre los que se encuentra Prohibido Robar Rosas, con el que recibió un Ícaro. Pero ninguno de los dos se sumó a importantes proyectos en honor a la casualidad.
Abriendo camino
Para lograr hacer los materiales en corto que poseen, Pinzón estudió cinematografía en San Francisco durante un año y medio. Aunque le faltó un año para terminar, por cuestiones económicas, participó en todos los proyectos que se le presentaron entonces. Empezó como asistente de producción, jalando cables, haciendo mandados, cerrando calles, preparando café… y llegó a convertirse en asistente de cámara pagado. Al regresar a Guatemala empezó a experimentar con fotografía. Su fin es empezar una industria en Guatemala “un lugar que tiene todo para trabajar: locaciones, comida, mano de obra y equipo accesible a menor precio”, dice.
Chofo, en cambio, se aventuró a escribir a personas que no conocía como Justo Chan, Luis Argueta y Vivian Rivas directora de arte de El Silencio de Neto, para que lo ayudara. Ésta última lo invitó a trabajar en Nueva York, pero desde el primer escalón. “Me dio una página de clasificados en Internet y encontré trabajo en una casa de alquiler de equipos trapeando pisos… Pero ahí leí todos los manuales del equipo. Lo primero que hice fue sostener el micrófono”. Al regresar a Guatemala ingresó a la escuela de arte para estudiar actuación, y es así como dirige, escribe, edita, musicaliza, hace cámara, fotografía y además actúa.
Transmitir
Con todo esto es más que obvio que el fogueo es importante, pero más lo es compartir experiencias. “Hicimos (con Rafa 3, Rodolfo Espinosa y Carlos del valle) dos talleres de realización de cortometrajes en Xela y Quiché”, cuenta Pinzón. La idea era enseñar a hacerlo en cinco días, sin importar la experiencia. De esto quedaron dos materiales: Extrañas circunstancias (Xela) y Golpe de suerte (Quiché)
El próximo trabajo de Espinoza será un largometraje de comedia, lo que ha estado puliendo en su desempeño con los cortos, pero su pasión son las historias de mitología, “porque es el origen de las historias”.
Hacia dónde van
Un cortometraje sirve para anclar otros proyectos, hacer horas de vuelo, experiencia y aprender a manejar el set. Los cortos participan en festivales para dar a conocer el trabajo de los realizadores, funcionan como currículum. También sirven para conseguir los fondos para empezar proyectos más grandes. Los cortos Los pits y Prohibido Robar Rosas, por ejemplo, sirvieron para mostrar lo que podrían ser dos posibles largos.
La mayoría de este material chapín, que están muy bien representados por gente como Rafa 3, Cat García, Andrés Rodríguez, Eduardo Benchoam, Espinoza y Pinzón, se pueden ver en Internet.
En pocas palabras Intimidades del corto