El profesor Davidson, responsable de la investigación, explicó que, a día de hoy, la cifra mínima de movimientos era sólo una creencia, puesto que nadie había podido demostrar ese tope. Por ello, decidió iniciar este proyecto con las sospechas de que cualquier jugador necesitaría al menos 21 giros de cubos interiores, según recoge ‘Portaltic’.
Para facilitar el trabajo, Davidson y compañía decidieron dividir todas las posibilidades en 2 mil 200 millones de grupos, cada uno con 20 mil millones de posiciones distintas. Al principio, descartaron todas aquellas opciones que podrían duplicarse y usaron también “simetría” para reducir combinaciones “similares”.
El equipo británico consiguió reducir las opciones iniciales hasta 56 millones de posibles combinaciones, si bien necesitaban reducir aún más esta cifra. Debido a la cantidad de tiempo que requerirían los ordenadores habituales, decidieron pedir ayuda a Google.
“Todavía no sabemos qué maquinaria utilizaron”, reconoció Davidson, aunque para el proceso era necesario la participación de una súper computadora. Tras los resultados de Google, los investigadores se mostraron convencidos de que 20 era el ‘número de Dios’ ya que las opciones de solucionarlo en más movimientos “cayeron a dígitos mínimos”.
Los resultados iniciales de la investigación ya han sido publicados ‘online’ en la web ‘http://www.cube20.org/’.