Escenario

Horrores idiomáticos y algo más…: Otro año 

Hoy, cuando ya el viejo 2008 de barbas canosas rinde la jornada y un chiquillo nacerá a las doce en punto de la noche y lo reemplazará, quiero platicar con ustedes, queridos lectores, en el calor de su hogar. Háganme un lugarcito en su mesa, donde los humeantes tamales rojos y negros tienen el lugar preferencial en la cena de Año Nuevo. Y hablemos de lo bueno y lo malo que aconteció y de lo que esperamos que suceda aquí y en todo el mundo. En primer lugar quiero recordar a los que se fueron. Yo perdí a Roberto, mi esposo, el 14 de febrero, justo cuando estaba por presentarse mi libro Horrores idiomáticos y algo más. Debí atrasar esa presentación un par de semanas y ya no pudo él escuchar a los escritores Francisco Pérez de Antón y Mario Roberto Morales, que presentaron el libro, ni a Gerardo Guinea, también escritor, que me lo entregó. Esa era su ilusión, pues siempre me animaba a escribir, aunque a veces no leía mis columnas. En diciembre partieron en el viaje al más allá Irina Darleé, Chepe Zarco y Francisco Bianchi, todos de grata recordación. Y hubo en todo el año un sinnúmero de pilotos de autobuses injustamente asesinados por quienes quieren cobrar “impuestos de circulación” y también de mujeres víctimas de la violencia que azota al país.

En el idioma la situación empeoró, y aunque me reservo los gazapos para las columnas de enero, deseo señalar el auge que tuvieron esos monstruos que están devorando a la lengua española, v.gr. “aperturar, inicia a, han habido, nicho ecológico, los negocios y la industria se resiente” y muchos otros que hacen estragos en la sintaxis y en la lexicología de nuestro bello español. Espero con ansias la nueva gramática de la RAE y sus correspondientes Academias con sus innovaciones, que desde ya, estoy segura, nos darán a los gramáticos sustos mayores y disgustos no menores, pero que se tendrán que aceptar, porque “donde manda capitán, no manda marinero”.

En lo positivo, Barak Hussein Obama, hijo de padre negro, africano y con nombre musulmán y de madre blanca, estadounidense, será el próximo presidente de los EE.UU. Ha sido un gran avance para esa nación dejar de lado el racismo para guiarse por la inteligencia y las buenas intenciones. Tendrá el nuevo presidente que enfrentar la crisis mundial y ojalá logre detener algo de ese alud de privaciones que a todos se nos viene encima. Les juro, amigos lectores, que cuando pienso en estas últimas elecciones me pasa lo mismo que cuando cayó el Muro de Berlín: se me eriza el cabello y siento una inmensa satisfacción. Positivos también son los desayunos y almuerzos que ahora se les brindan a muchos guatemaltecos y además la gran ayuda que las entidades privadas prestan para aliviar un poco el dolor y la miseria de nuestro pueblo pobre y desamparado que sufre los embates de la recesión mundial: deportaciones, escasez de remesas y desempleo.

Al mal tiempo, buena cara, queridos lectores.