Las 175 esculturas exhibidas actualmente en las vitrinas adquieren más protagonismo entre la penumbra del lugar, donde apenas hay luces dirigidas hacia los objetos, organizados por diseño, color y forma, figura humana, joyería, animales y urnas, entierros y rostros.
“Reunir piezas similares pero de diferente origen comprueba que los artistas alrededor del mundo y a través del tiempo han coincidido en fuentes de inspiración como la belleza humana, la fauna, la flora y el deseo de plasmar su propia visión del mundo”, dice Susana Campins, directora del Museo Vical de Arte Precolombino y Vidrio Moderno.
Nuevas ideas
Al ingresar en el recinto se deben subir varias gradas de una estructura de madera que el arquitecto guatemalteco Amerigo Giracca adaptó al lugar, para conservar intactos los vestigios del convento colonial Santo Domingo, sobre los cuales fue edificado el museo.
En el salón se escucha música clásica. A menudo rompe el silencio la voz de algún guía de turistas extranjeros —que son los que más visitan el lugar— para dar explicaciones en inglés.
“A los visitantes les fascina este museo”, cuenta Elizabeth Bell, quien trabaja en turismo cultural en la ciudad colonial desde hace 22 años. “Abre un mundo diferente de apreciación a las culturas americanas. Cambia la idea de ver la civilización maya, no como primitiva, sino como poseedora de creatividad competitiva a piezas de vidrio contemporáneo”, expresa.
Inspiración
La colección la integran vasos, cuencos, incensarios, ornamentos y figurillas; la mayoría, procedentes de la Costa Sur de Guatemala, con influencia de la ciudad de Teotihuacán, México, en su iconografía y en su forma”, explica el arqueólogo y epigrafista Camilo Alejandro Luin.
“Los incensarios, como ahora, servían para quemar copal en rituales dedicados a los dioses; algunos estilo palacio —por ser muy elegantes—, muy adornados y elaborados, que representan escenas de pasajes mitológicos; otros son con estilo mariposa, llamados así por la creencia de que los guerreros al morir se convertían en estos insectos y subían a un paraíso”, afirma.
Los vasos de cerámica son de dos tipos, según Luin. Uno, utilitario, que la gente usaba para su comida diaria; y otro, ritual o policromo, encontrado en ofrendas, en tumbas. Estos representaban, por ejemplo, escenas cortesanas, de dignatarios que presentaban tributos o recibían a una comitiva de otra ciudad. Entre estos artículos está el vaso que consigna el arribo del personaje Sihyaj K’ahk’, proveniente de Teotihuacán, para fundar nuevos linajes de gobernantes en el área maya. Está representado por un guerrero con tocado de plumas, con el cetro de la serpiente de la guerra, y colas de coyote que cuelgan de la parte posterior de su traje. Otra pieza, comprobaron investigadores rusos, era usada para tomar atol con camote. Así lo indica lo que en Arqueología se denomina fórmula dedicatoria, un texto pintado en el borde de la vasija que explica para qué era utilizada o quién era el dueño. Los glifos de este cuenco dan detalles de combinaciones e ingredientes de la bebida mencionada.
Paseo cultural
Arqueólogos y otros especialistas en estos temas coinciden en que en Guatemala no existe la cultura de visitar museos. Sin embargo, conocer o regresar a uno de estos recintos puede convertirse en un paseo familiar de fin de semana que al mismo tiempo da la oportunidad de conocer aspectos de nuestra historia e identidad.
Mucho que ver
Museo Vical de Arte Precolombino y Vidrio Moderno.
Fue fundado por Édgar Castillo Sinibaldi, en 1999.
La temática es la similitud entre piezas precolombinas mayas y de arte contemporáneo en vidrio.
Funciona con patrocinio de la Vidriera Guatemalteca (Vigua) y Grupo Vidriero Centroamericano.
Desde 2003 está ubicado en el Hotel Casa Santo Domingo.
Horario de visita: de lunes a sábado, de 9 a 18 horas. Domingo, de 11.15 a 18 horas, los 365 días del año.
35 mil personas visitaron en el 2013 el Museo Vical de Arte Precolombino y Vidrio Moderno.
Q42 es el precio para ingresar en el Museo Vical. Menores de 12 años no pagan.