Escenario

Nunca es tarde para aprender

La natación es considerada la actividad deportiva más completa, porque fortalece todos los músculos del cuerpo y su práctica contribuye a controlar el estrés de una manera efectiva.

“Ya estoy muy grande para aprender”, “Estoy pasado de peso”, “Es que me voy a hundir”, son algunas de las excusas que detienen a los adultos para disfrutar las bondades que el agua brinda. Sin embargo, desplazarse dentro de un mundo acuático, más que complicado resulta placentero.

Bondades

Si el futbol es denominado el deporte rey, la natación es el más completo del mundo. Los médicos la consideran una actividad de “cero impacto”. “No existen riesgos de golpes, lesiones, perjuicios por peso, sobreesfuerzo ni mucho menos límites de edad, como podría darse con otros deportes”, comenta el instructor y nadador olímpico Álvaro Fortuny, de Aquatic Center.

Las bondades de esta actividad acuática son diversas. Hugo Echeverría, de Escuela de natación Sol, comenta que los beneficios pueden ser físicos, terapéuticos y emocionales. “La natación aumenta la resistencia cardiopulmonar, estimula la circulación sanguínea, fortalece las articulaciones, desarrolla la mayor parte de los grupos musculares. También se le llama hidroterapia, porque genera positivismo en el ánimo, alivia ansiedad y los síntomas de depresión”, explica Echeverría.

La edad y el tiempo no son obstáculos para aprender ya que existen múltiples academias en el país, donde se especializan a enseñarle a nadar a los adultos. “Hemos enseñado a personas que tienen 80 años o con discapacidades físicas. No hay nada que impida aprender; solo es cuestión de hacerlo”, añade.

Para quienes tengan planeado, ir al mar o a alguna piscina este verano, aún es tiempo de aprender. En 12 sesiones de 45 minutos, se puede aprender lo básico para disfrutar del agua, sin temores.

Lanzarse al agua

Para aprender a nadar solo requiere valor, entrega y “lanzarse al agua”. Echeverría asegura que quienes no saben nadar se pierden de un placer emocional enorme. Existen muchos factores que pueden causar indecisión, el más común es el temor al agua.

“Creo que a un adulto se le puede complicar más aprender a nadar cuando piensa en lo peor: ahogarse. Esto es una idea aceptable, si se considera que se pone en riesgo la vida. Por eso, lo primero es enseñarles a vencer esos miedos, a familiarizarlos con el agua —poco a poco—, para que se sientan seguros”, señala Fortuny.

Duración

El aprendizaje básico requiere al menos 12 sesiones de 45 minutos, pero “para ser un nadador con experiencia y dominar los cuatro estilos de natación —crol, dorso, rana y mariposa— se necesita un promedio” de 48 sesiones, dice Fortuny.

Durante el aprendizaje los instructores observarán de manera minuciosa los ejercicios. Tienen implementos necesarios como tablas, pataletas, gorros, gafas, fideos o chorizos flotantes.

“Aprender a nadar es una necesidad que mejora el estilo de vida. Nunca es tarde”, dice Fortuny.

ESCRITO POR:

Axel Vicente, editor de la Mesa de Inmediatez y Tendencias, Prensa Libre, Guatemala.

Axel Vicente

Periodista de Prensa Libre, especializado en audiencias, analítica, SEO, Social Media, Social Listening, con más de 15 años de experiencia en periodismo y con formación por el Knight Center for Journalism, DW Akademie, SputnikPro Journalism Project, Google Analytics Academy.