Por María del Rosario Molina
Don Luis de Góngora y Argote nació en 1561 en Córdoba, España, y estudió derecho sin llegar a doctorarse, pues ya lo atraían las letras.
Fue el creador del culteranismo, o gongorismo (escuela que abundaba en metáforas, con gramática muy compleja), y jugaba malabares con la sintaxis como los magos lo hacen con las pelotas y los gatos con los ovillos.
Tiene poemas bellísimos. Mi querido maestro, el doctor Salvador Aguado, me habría criticado por ese ?bellísimos?. Eviten -decía- usar adjetivos subjetivos, y cuiden los superlativos. Pero no encuentro otro término para referirme a mucha de la poesía de Góngora: ?Las flores del romero,/ niña Isabel,/ hoy son flores azules,/ mañana serán miel…? No le hallo, sin embargo, pies ni cabeza a estrofas como esta: ?…Donde espumoso el mar siciliano/ el pie argenta de plata al Lilibeo,/ bóveda o de las fraguas del Vulcano,/ o tumba de los huesos de Tifeo/ pálidas señas cenizoso un llano/ -cuando no del sacrílego deseo-/ del duro oficio da. Allí una alta roca/ mordaza es a una gruta de su boca…? Me cuesta comprender esos versos, y no me gusta su sintaxis totalmente enredada, cuando en nuestro idioma puede ser tan clara, y tan variado el orden de sus componentes. Una letrilla, ?Ande yo caliente…? , en la que se mofa de lo que piensen los demás, en tanto uno esté bien, les vendría bien a muchos personajes actuales: ?Ande yo caliente,/ y ríase la gente./… Traten otros del gobierno,/ del mundo y sus monarquías,/ mientras gobiernan mis días,/ mantequillas y pan tierno,/ y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente/ y ríase la gente…?
Don Francisco Gómez de Quevedo y Villegas vio la luz primera por la misma época (1580) en Madrid. Poseedor de una gran cultura, era políglota (o poliglota) y polígrafo, graduado en Teología. Fue el padre del conceptismo (escuela con conceptos rebuscados) y crítico temible del culteranismo. Usaba anteojos y legó para los de forma circular un nombre: quevedos.
Escribió en prosa obras de política y filosofía y es notable su novela picaresca Historia de la vida del Buscón… Entre sus poesías me gusta mucho una letrilla satírica, que también se adecua (no se tilda adecuar en los presentes) a estos tiempos: ?Poderoso caballero es don Dinero./… Madre, yo al oro me humillo:/ el es mi amante y mi amado, / pues de puro enamorado,/ de continuo anda amarillo;/ que pues, doblón o sencillo/ hace todo cuanto quiero,/ poderoso caballero es don Dinero./…?
Continúa diciendo que el preciado metal hace ver bien parecido al feo y valiente al cobarde. Corrompe al juez ?más severo? y no escapan a su mal influjo las mujeres ni la gente que ?hace propio al forastero?. Si Góngora enredó la sintaxis, Quevedo alambicó a veces las ideas. Ambos nos legaron, no obstante, mucha de la mejor literatura del Siglo de Oro español. ¿Satisfice tu curiosidad, mi linda e inteligente niña?
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