Si bien la Guadalupana es pintura, obra de Marcos Cipac de Aquino, y “milagrosamente” aparecida a Juan Diego, se le sacó un calco que fue utilizado para realizar la infinidad de copias que conocemos, y que muchas fueron enviadas a España, para que se conociera allá “el portento americano”.
Según el historiador del arte F. de la Maza, no hay pintor mexicano que a partir de 1650 no haya pintado al menos una Virgen de Guadalupe. No olvidemos que la aparición de la Guadalupana se le atribuyó un “origen divino”.
Gracias a un obispo
El obispo Andrés de Navas salvó, primero, que el escultor Quirio Cataño cayera en el olvido al transcribir el contrato original de la obra realizada en 1594, y evitó que alrededor de esta imagen se pudieran urdir leyendas piadosas y milagros espectaculares. Existe abundante información sobre hechos importantes de la vida de este escultor.
Por ejemplo, en el tomo I del libro “Extractos de Escrituras Públicas 1567-1648”, de Juan José Falla, sabemos que “en la ciudad de Guatemala en julio de 1606, ante Cristóbal Aceituno, escribano público, Quirio Cataño oficial de escultor y pintor, vecino de esta ciudad, se obligó a hacer un retablo para el altar de la capilla de Pedro de Lira, en la iglesia del convento de Santo Domingo”. En este mismo libro encontramos, que en el año de 1622, “en la ciudad de Santiago de Guatemala a 20 de agosto de 1622, testó, Catalina Mazariegos viuda de Quirio Cataño, estaba sana vivía en la misma casa cubierta de paja donde ella y su difunto esposo había testado antes”.
Quién fue Cataño
Conocemos muchos datos de su vida, pero se ignora el origen exacto de su apellido, el mismo puede ser portugués, o bien italiano. No se conoce la fecha de nacimiento y su muerte. Según Berlín, debió ocurrir entre el 26 de marzo y 20 de agosto de 1622.
Muy cerca de Esquipulas existió un lugar de peregrinaje y comercio, en este sitio confluyen rutas, que vienen desde Yucatán, Chiapas y Centroamérica. En México la devoción al Cristo de Esquipulas se extendió hasta Oaxaca y Chimayó en Nuevo México. Quirio Cataño realizó esta imagen entre 1594 y 1595. La escultura es, estilísticamente, de un clasicismo reposado. las normas de su tiempo fluyen en su arte sin ninguna violencia, por lo que es difícil sugerir o intuir influencias y antecedentes.
Con la serenidad de formas logra un equilibrio utilizando los requerimientos activos externos, logra justamente una clara dialéctica con el espectador. Sin embargo son claras las afinidades renacentistas, puramente, como el “contrapasto” de la figura, el reposo de las actitudes. La expresión del rostro transmite puras evocaciones naturalistas. La corona de espinas pareciera ser lo que más martiriza al crucificado, el escultor logra a través de los planos del rostro expresar su muy humano dolor.
La devoción al Cristo de Esquipulas se inició a principios del siglo XVII. Se pudo confirmar con certeza esa fecha, por los numerosos ex-votos o milagros que existían en el templo. Obras extraordinarias de la pintura popular. ¿Dónde se encuentran estas pinturas?.