Cada año decenas de exposiciones congregan a decenas de miles de chinos para quienes casarse es, cada vez más, un acontecimiento.
Según una ejecutiva del gremio hay un boom de bodas, en las que la media de gasto es de hasta 5.000 euros, una fortuna en un país cuyo sueldo mensual es de 300 euros.
Casarse está de moda y no se escatima en gastos ni se ahorra en imaginación.
Desde coches forrados de seda o grandes limusinas, hasta pasteles gigantescos que baten récords, neones y sofisticados adornos para hacer la boda más suntuosa, o cigarrillos que se fabrican solo para la ocasión.
No hay nada que unos novios puedan desear que no le ofrezca el gigantesco mundo de la industria nupcial china.