Moda y Estilo

La ligereza de la pluma para un desfile “superfrancés” de Chanel en París

Las plumas reemplazan este año a las falsas pieles de la pasada temporada en la colección creada por Karl Lagerfeld para Chanel, presentada el martes en París en un decorado inspirado en los jardines del Palacio de Versalles.

El diseñador alemán Karl Lagerfeld agradece los aplausos del público. (Foto Prensa Libre: EFE)<br _mce_bogus="1"/>

El diseñador alemán Karl Lagerfeld agradece los aplausos del público. (Foto Prensa Libre: EFE)

PARÍS – Tres fuentes alineadas sobre un suelo de grava blanca recrean la geometría de un jardín a la francesa. Una orquesta sinfónica instalada sobre el escenario toca música de Oasis y de Bjork.

Entre las modelos que surgen sobre la pasarela, tres de las preferidas de la casa Chanel, Ins de la Fressange -modelo emblemática de los años 80-, Stella Tenant -estrella de los 90- y la actual favorita de Lagerfeld, la danesa Freja Beha, cubierta de discretos tatuajes, que para él representa “la mujer Chanel de hoy”.

Para esta colección, Lagerfeld se inspiró de la película de culto del cineasta francés Alain Resnais “Lannée dernire Marienbad” (“El año pasado en Marienbad”), cuyo vestuario fue creada por la propia “Coco” Chanel, fundadora de la firma.

Su protagonista, Delphine Seyrig, lleva plumas, recuerda el modisto, que se confiesa fascinado por “su aire ausente y misterioso”.

Esta colección “es una cosa, entre comillas, superfrancesa”, afirma el creador.

El traje de falda y chaqueta sigue siendo un incondicional. Negro y con grandes rasgaduras, gris plateado y con las mangas cortadas bajo el codo o más largos, de color verde pálido o beis brillante.

Pese a lo que se podría esperar, nada de tweed. “¡El mundo cambia, los tejidos cambian!”, lanza el modisto al final del desfile, entre calurosos saludos a las cantantes Courtney Love y Lily Allen, o a la actriz Keira Knightley.

Sin embargo, Lagerfeld utiliza un “falso tweed” en vestidos color paja o turquesa claro, decorados con plumas en un cuello muy amplio, en las mangas, en finos cinturones en torno a la talla y en los bajos de las faldas.

Un modelo, enteramente vestido con plumas de avestruz color melocotón, despierta una ola de aplausos por su ligereza y su movimiento, como una caricia para la piel.

Los pantalones, entre ellos tejanos grises muy estrechos, están llenos de agujeritos que dejan ver el color del tejido que queja debajo.

Una botas hasta el muslo en cuero negro acompañan faldas cortas y shorts ínfimos. Un jersey de punto marino se prolonga con un velo negro transparente, bordado con minúsculas plumas, que deja a la vista las piernas y parte de las nalgas.

Para las noches, toda una serie de elegantes vestidos negros con juegos de transparencia, de volantes, de faldones superpuestos. Y sedosos vestidos rosa con un corte bruto, en particular en los bajos de las faldas, que deja como lenguetas de papel cortadas con tijera.

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