Delphine Courteille, una francesa de 39 años, y David Mallett, un australiano de 47, se han convertido a su vez en celebridades, y atraen a una clientela internacional ecléctica en sus salones atípicos en los que solo se entra con cita previa.
“Los Ángeles, Hong Kong, Taiwán, Londres, Nueva York. He dado la vuelta al mundo con Maggie Cheung (actriz china). Gracias a ella he conocido Asia y China. Mi primer viaje a Sudáfrica fue con ella con motivo de una publicidad de diamantes” , dijo a AFP, Delphine Courteille, en el patio tapizado con una parra que alberga su salón, un pequeño edificio lleno de árboles, blanco, con un aire oriental, cerca de la plaza de la Concordia, en pleno corazón de París.
“Aviones, taxis, hoteles. Mis jornadas son a menudo de 14 horas o más. Es agotador pero embriagador, como en el último festival de Cannes que lo pasé junto a Sofia Coppola, la directora de cine, agrega Courteille, feliz de este cruce permanente entre la moda y el cine.
Habituada a los desfiles y sesiones de fotos, la peluquera asegura que se gana muy bien la vida. En su salón parisiense, al igual que en el de David Mallet, los precios oscilan entre los 60 y más de 400 euros.