El uso es muy sencillo: basta con colocar el aerosol sobre la piel descubierta, de manera que las fibras se van uniendo y formando un tejido con el diseño deseado, cuyo grosor dependerá de la cantidad de producto que se utilice.
“El espray se puede usar para hacer manualidades, en la decoración de interiores y vendaje médico, por no hablar de las aplicaciones en el mundo de la moda, para hacer grafiti en tela, cambiar texturas o diseñar prendas completas”, explicó Torres.
Según su creador, una de las ventajas de este sistema es que permitirá la creación de “tejidos inteligentes” con partículas activas que incluyan perfumes o medicamentos, en el caso de las vendas.