La puntualidad es uno de los aspectos más valorados en cualquier trabajador, puesto que es un hábito que refleja compromiso, responsabilidad y actitud proactiva. Sin embargo, la ausencia de esta puede ser motivo de llamadas de atención o despidos.
¿Por qué es tan difícil inculcar la puntualidad? Expertos en el tema afirman que esto responde a una aceptación social que se generaliza y se aprende desde la infancia, ya que los padres de familia no enseñan con el ejemplo.
Un niño que está acostumbrado a ver que los adultos inventan excusas y no planifican bien su tiempo, seguro será un adolescente que deje las tareas a última hora o no considere importante llegar temprano a la escuela.
Por el contrario, un menor que aprende a dormirse temprano para levantarse a tiempo, con el objetivo de bañarse y asistir con regularidad y puntualidad a sus clases, las probabilidades de que sea un profesional de éxito se triplican.
La puntualidad nunca debe subestimarse, ya que de esta depende la contratación en una empresa de prestigio, la firma de un contrato muy importante, la finalización exitosa de los estudios universitarios o tener una vida familiar en armonía.