Primer noviazgo en la juventud: Recomendaciones para padres e hijos

Este capítulo que supone mucha emoción en los jóvenes puede ser favorable para generar un vínculo de confianza con los padres.

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Primer noviazgo en la juventud: Recomendaciones para padres e hijos
Durante el primer noviazgo, los jóvenes pueden aprender de su capacidad para llevar a cabo vínculos afectivos. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)

Empezar una relación amorosa, ese momento en que dos personas se encuentran sintonizadas en un plano afectivo y romántico, que a la vez es una experiencia que logra distinguirse de otros vínculos interpersonales.

La psicóloga Mónica Franco explica que esa unión está marcada por los gustos, los sentimientos en común y el tiempo que comparte la pareja.

El noviazgo puede llegar en cualquier punto de la vida, pero muchas veces aparece durante la adolescencia. En ese momento, los jóvenes se interesan en pertenecer junto a otra persona. Mientras, los cambios hormonales pueden provocar que todo se sienta con mayor intensidad, dice la psicóloga.

Un noviazgo durante la juventud también puede ayudar a que los jóvenes comprendan la experiencia del amor, aunque el sentimiento puede que sea más significativo y comprensible durante la adultez, cuando las parejas suelen trazarse metas de vida en conjunto, dice Mónica.

Aun así, “el primer amor se convierte en un punto de referencia para que los adolescentes sepan cuál es el tipo de pareja que quieren”, asevera. Aunque los gustos y metas puedan cambiar en el camino, el primer noviazgo aportará en los jóvenes la experiencia de compartir con alguien, más allá de los vínculos habituales.

La psicóloga sugiere que las personas reflexionen en cuanto a si se busca ese nuevo vínculo por el gusto y la atracción que pueda generarles la otra persona, o de lo contrario, si lo hacen por escapar del aburrimiento o de una aparente soledad. Esto aplica en los jóvenes también.

El primer amor se convierte en un punto de referencia para que los adolescentes sepan cuál es el tipo de pareja que quieren. -Mónica Franco, psicóloga

En este nuevo capítulo también es crucial la figura de los padres, quienes deben mantener sintonía con sus hijos para que estos se sientan cómodos en la medida que puedan llevar la relación de manera más tranquila y no se vean en la necesidad de ocultarla.

Por otro lado, la también psicóloga Ana Gabriela Solís Ponce apunta que “los padres son la primera fuente y base de conocimiento de relaciones para un hijo”. Además, es necesario que los adultos practiquen la escucha activa y que acompañen a los hijos en este proceso sin juzgarlos.

Mónica Franco agrega que los noviazgos en jóvenes ameritan un compromiso importante tanto entre los hijos con los padres, ya que en la nueva etapa se deben establecer límites.

Estas son algunas de las consideraciones que los padres pueden tomar en cuenta frente al primer noviazgo de sus hijos jóvenes:

  • Ser racionales: La psicóloga Ana Gabriela recuerda a los padres que a pesar de la edad temprana que podrían tener sus hijos jóvenes (comprendidos entre los 14 y 17 años), estos tienen derecho de experimentar el amor por primera vez, ya que todos pasan por esa fase. “Se debe tomar en cuenta que el hijo está creciendo y comenzando a relacionarse. Es parte de las habilidades sociales que pueda desarrollar”, expresa la psicóloga.
  • Mantener la comunicación: Ana Gabriela comenta que entre los adultos y los jóvenes debe primar la comunicación. Tomando en cuenta que los mayores tiene experiencia de vida, estos pueden aconsejar a sus hijos respecto a la relación. Incluso a veces no será necesario un consejo, sino escucharlos con empatía. Darles espacio a los jóvenes para expresarse permitirá que se sientan en libertad y confianza para hablar de sus sentimientos.
Los padres de familia pueden ser un apoyo durante el primer noviazgo de sus hijos. (Foto Prensa Libre: Shuttestock)
  • Establecer reglas: Aunque las emociones de los jóvenes estarán a flor de piel, es necesario poner límites en cuanto a su noviazgo. Muchas veces el constante contacto con la pareja podría distraer a los adolescentes, e incluso, si se ven podría haber más riesgo por contagios por covid-19. Las especialistas recomiendan establecer días a la semana, cantidad de tiempo y el lugar donde los pretendientes puedan reunirse.
  • Abordar la sexualidad: Dado que los pretendientes se encuentran en una época de desarrollo hormonal, es necesario que, mediante el respeto, la confianza y la escucha activa, los padres propicien una conversación con los hijos a propósito del sexo. Las psicólogas subrayan la importancia que los padres hablen acerca de educación sexual y determinen con los jóvenes cuáles son los riesgos de no contemplar esta temática.
  • Aconsejar para construir: Desde su experiencia, los padres pueden aconsejar a los hijos comportamientos que fortalezcan su primera relación. Es recomendado plantearles el respeto, la confianza, la independencia y el cuidado mental-emocional hacia la pareja.

Algunas recomendaciones que puedan contemplar los jóvenes de frente a su primer capítulo amoroso son:

  • Ser comunicativos con los padres: Si se trata de un hogar donde predomina la confianza, es razonable que los jóvenes comenten a sus padres el deseo que tienen de estar con alguien, así como propicien un diálogo para saber qué opinan de una relación. Esto con el fin de conocer su retroalimentación y saber cuáles serían los posibles límites que establecerían.
El noviazgo está marcado por los gustos, los sentimientos en común y el tiempo que comparte la pareja. (Foto Prensa Libre: Shutterstock)
  • Comprender la independencia: La psicóloga Mónica Franco señala que los jóvenes deben comprender que su pareja es importante, pero esta no debe acaparar toda su atención. Idealizar a la otra persona y establecerla como el centro podría ser riesgoso y propiciar una relación de dependencia.
  • Mantener el diálogo: Franco apunta que, sobre todo, los jóvenes deben ser conscientes de las razones por las cuales están con esa persona. En el camino se irá conociendo mejor y de manera ideal habrá sintonía. Es importante que los diálogos, las preguntas y la retroalimentación se mantengan. En caso haya conflictos, es necesario dialogar y comprometerse a trabajar en resolverlos, si existe la intención. De lo contrario, servirá como experiencia para futuras relaciones.