En declaraciones a EFE al cumplir 90 años, Uslar, apartado ya de la vida literaria por la ceguera que padeció en sus últimos años, dijo que “la edad es un asunto circunstancial” y que viviría el resto de sus días no con la mentalidad del que está desapareciendo, sino con la misma ilusión e interés que desde que nació.
La vida de Uslar estuvo muy vinculada a los avatares de la historia nacional, latinoamericana e internacional, puesto que su formación la hizo en plena I Guerra Mundial, un momento de efervescencia de las vanguardias literarias, y sus años de juventud los vivió en la convulsionada Europa de entreguerras.
“El orden mundial -dijo- que existió durante la Guerra Fría desapareció y no fue sustituido. Hemos caído en un estado de inmensa confusión, de desorientación, de duda y de vacilación como lo demuestra el surgimiento de guerras y conflictos terribles y primitivos ideológicos, raciales y religiosos”.
“La historia no se repite, si acaso se asemejan los acontecimientos de unos tiempos y de otros”, advirtió.
El autor de “Las lanzas coloradas” (1931), su primera novela y obra clave, creía que hoy se lee más que nunca pero que la literatura dejó de ser un “acontecimiento cultural” para convertirse en “un fenómeno económico y comercial”.
Para el escritor, “el libro ha entrado en la gran industria” y se ha convertido “en una mercancía de vida corta”.
“Los libros -agregaba- se fabrican como cualquier producto, incluso en serie y por equipos, pero a la gente de nada le sirve leer “esos bodrios”, que “sostienen el tinglado editorial pero afectan el panorama cultural de nuestro tiempo”.
Explicó que el llamado “boom literario latinoamericano” fue una empresa: la inserción de América Latina “en el concepto comercial de la literatura”, lo que permitió a bastantes autores “hacer lucrativa su producción”.
“Hoy en día hay gente que puede vivir como escritor. Cuando yo comencé (1928, “Barrabás y otros relatos”) era lo último que se pensaba. A uno le hacían un favor publicándole. Ahora hay legiones publicando, incluso legiones que nunca llegan a publicar”.
Uslar consideraba que la lengua castellana “está amenazada”, porque se maneja con “criterios muy torpes”.
El hecho de que ocho de cada diez hispanohablantes no sean españoles, incluso que treinta millones de ellos vivan en Estados Unidos, en una cultura dominada por el inglés, era, para Uslar, lo que abre el futuro al idioma.
Suya es la frase “sembrar el petróleo”, es decir, aprovechar las ventajas económicas que proporciona el crudo para invertir en cultura y en mejorar las condiciones de vida de los venezolanos, algo que reprochaba a todos los gobiernos durante el siglo XX.
Reconocía que Venezuela es un “pobre país rico” por culpa de gobernantes “estatistas y populistas” que crearon “un Estado monstruoso” y decía que la Europa destruida por la Segunda Guerra pudo ser levantada con 14,000 millones de dólares mientras su país se “gasta alegremente” unos 20,000 millones anuales y sigue siendo un país preñado “de problemas, de disparates y de desequilibrios”.
El escritor
Escritor, hispanista, intelectual, periodista y político venezolano, Uslar Pietri nació en Caracas el 16 de mayo de 1906, hijo de Arturo Uslar y Helena Pietri.
Se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Caracas en 1929.
Entre 1929 y 1934 residió en París, ciudad a la que se trasladó como agregado civil de la embajada venezolana, y también ejerció como delegado en la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra.
En estas ciudades conoció a Carpentier y a Miguel Angel Asturias, además de tomar contacto con las corrientes surrealistas y las nuevas técnicas narrativas.
De vuelta a Venezuela en 1934, estudió Derecho y Economía, y entre 1936 y 1945 participó activamente en la política venezolana.
Entre 1946 y 1950 fue desterrado por el régimen de Isaías Medina Angarita, lo que aprovechó para ejercer como profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad neoyorquina de Columbia y entre 1950 y 1952, ya en su país, como profesor de Literatura Venezolana en la Universidad Central.
Como político, Uslar Pietri fue ministro de Educación (1939-1941), ministro de Hacienda (1943) y ministro de Relaciones Interiores, en 1945, además de ser senador desde 1959 hasta 1973.
Uslar Pietri escribió ensayos, novelas, cuentos, poesía y teatro, y destacan en su vasta producción literaria novelas como “Las lanzas coloradas” (1931), “El camino a El Dorado” (1940), “La isla de Robinson” (1981), “Godos, insurgentes y visionarios” (1986) y “La visita en el tiempo” (1990).
Con información de EFE.