Vida

Vida breve: La chica de tracia

¿Quiénes se preguntan hoy en día por las causas primeras o últimas de las cosas?

Cierta vez, el astrónomo Tales cayó en un pozo por mirar las estrellas. Su sirvienta, una chica de Tracia, se partió de la risa. Moraleja: por ocuparse de lo celestial, los filósofos se alejan de la tierra. Esta es la breve historia del filósofo alemán Hans Blumenberg, que he copiado tal como la han traducido.

En la historia no hay comienzo. Si lo hay, no es histórico, sino mítico como la expulsión del Paraíso, cuando Eva transformó su risa en llanto. El comienzo se da a cada momento y la filosofía da cuenta de ello. No empieza de golpe, como cuando se funda una ciencia, sino que se mueve todo el tiempo por los alrededores del conocimiento formal, estructurado, sistemático. Hay una proteoría anterior a la teoría. Los filósofos teorizan sin parar, a la vez que practican sin parar. Dicen que para pensar hay que alejarse de las cosas o pasamos a pensar lo que ha hecho la chica de Tracia.

La filosofía es un largo recorrido donde no faltan los presocráticos, Nietzsche, Heidegger y una vasta familia de filósofos que autorizan a Blumenberg a señalar lo trágico reciente examinaron la filosofía actual, sobre todo sus posibilidades para vindicar una nueva ilustración.

El filósofo Habermas examinó el iluminismo con una visión pesimista romántica. Geller, intentó una dialéctica neoilustrada.

El tema que se impuso fue el quehacer mismo de la filosofía: por un lado la injerencia del trascendentalismo platónico, o sea la búsqueda de la verdad como estado permanente del saber -aun a sabiendas de su imposibilidad-, por otro lado el pragmatismo que desdeña la verdad por ser inútil y sólo la utiliza como instrumento de la creencia, en la búsqueda de la felicidad y el placer de estar vivo.

Queda flotando la pregunta ¿existe la filosofía, como quería Dilthey hace algún tiempo? ¿Es el conocimiento un fin o un medio? Ernst Geller y otros filósofos como Juergen Habermas y Richard Rorty debatían entre la racionalidad y las relaciones entre cultura profana y democrática.

Quizá la filosofía deambulando, diseñe ese tercer mundo, ni celestial ni terrenal, donde Tales y su sirvienta se reconcilian, miran el cielo y se ríen desde el fondo del socavón. Todos somos filósofo en las horas libres. La prosa sirve para hacer pensar a los lectores. Las ideas, el verbo, los cafés, las tiendas de moda, las galerías de arte, los teatros, etc. son de gran provecho intelectual. Desde la apertura a un mercado masivo ha cambiado el concepto de la literatura porque está penetrado de una nueva estética.

Ya no se escribe para un público selecto y exigente. Se escribe para los que no miran televisión.

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