Vida

Vida breve: Viajar sin salir de casa

(Un sueño sin esperanza de despertar)

Viajar sin salir de casa, esto que parece difícil es real.

Sobre mi existencia actual fluye el recuerdo. Todo es un viaje a través de un constante ?ritornello?, de un examen en la conciencia, de las cosas que están en el tiempo, en el placer y la angustia. Hay mucha gente que santifica la rutina y queda en el tedio. Yo siento pasos sobre mi conciencia, comprobando en el momento actual la gravedad que acumula el pasado, la descomposición familiar: una madre profunda y al final amnésica, un padre coleccionista de chistes que llega a los noventa años con la melancolía de gestos perdidos. Finalmente una hija única que es el enlace entre ellos y la vida, que siente por su familia un afecto exclusivo y excluyente. A partir de ahí un tiempo muerto, transportándola hacia ?dentro? frente a un campo de posibilidades u oportunidades perdidas.

Y, a pesar de todo, la vida ha sido plena. La vida ha sido vida. Sería un disparate no valorar los momentos felices, aunque breves, que han quedado en los rincones de mi memoria. La joven que reía sin causa aparente y la mujer madura meditando sobre la muerte, el amor, la fe y la literatura al abrirse las puertas del campo de las posibilidades encontrando en la libertad sólo el vacío.

Un viaje y muchos otros para huir de la soledad. Para regresar al pasado al que nunca se regresa.

Viajes para llenar mi terrible tiempo vacío intentando recobrar el amor a la vida, de sentir alegría.

Escribir, escribir incluso de mi propia historia, que es la de muchos lectores míos.

Viajar sin abandonar el sillón de mimbre puede convertirse en una excursión larga de la que la escritora vuelve fatigada. Aquel pueblo destartalado de Castilla sobre una loma tristemente verdecida donde pasé mis veranos y al que vuelvo en cada viaje… Hay gente que cree poder retener una inspiración, retener el momento, la vida, todo, pero todo se diluye como el agua en la palma de mi mano. Cada vez que dejo la tristeza a un lado ella sabe dónde buscarme. Todo ha cambiado tanto de lugar que cuando se sueña con lo perdido, parece que lo perdido no se tuvo nunca, que sólo ha sido un cuadro ancho del pasado.

Una pintura de la mente, que revive y se hace actual. Podría decirse que nuestra vida es un episodio corto con una reflexión sombría y larga, un episodio breve de la espuma.

En la literatura existe mucho bueno y muy poco nuevo. Todo está dicho no hay nada nuevo bajo el sol. Las palabras son como el repique de las campanas, iguales siempre y siempre distintos, a veces parecen dictadas por personas fallecidas hace más o menos años, como avisos y comunicaciones de ultratumba. ¿Tendrán los muertos la misma añoranza de los seres vivientes, como ellos de sus muertos? He aquí como se unen preocupaciones diversas en una sola. La vida entera pasa ante mi memoria como un sueño, un sueño del hombre sin esperanza de despertar…

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