Escenario

Corelli (984)

El pasado martes 8 se conmemoraron tres siglos desde que murió Arcangelo Corelli, a un mes de que cumpliera 60 años de edad.

Nacido y fallecido en Italia, Corelli queda, en la historia de la música, como el gran iniciador de la técnica moderna del violín, además de haberse destacado como director de orquesta y, especialmente, como compositor. Es en ese ámbito, el de la creación académica, donde Corelli deja una huella para la posteridad. Por una parte, es interesante apuntar que logró notoriedad sin dedicarse a la música vocal ni a la música coral ni a la ópera, sino en tanto compositor de obras instrumentales en exclusiva. De hecho puede considerársele como uno de los grandes cultivadores del denominado concerto grosso, en el que un grupo pequeño —generalmente dos violines y un violonchelo— se contrapone con el resto del grupo orquestal. Aquellos se conocen por su nombre en italiano como los concertati, es decir, los solistas, en tanto los demás son los ripieni, o los que completan el ensamble, y el juego entre ambos le otorga esa sonoridad característica a los conciertos barrocos, alternadamente reducida o amplia, conforme se contestan los unos con los otros. Corelli también se distingue por su música para uno o dos violines y bajo continuo; se trata acá de sus sonatas y trío-sonatas, en las que su instrumento predilecto se ve acompañado por un instrumento de teclado —habitualmente el clavecín o el órgano— y un instrumento de tesitura grave —el violonchelo o el violón—. Su expresión, pues, resulta típica de su época, y es fundamental en la medida en que alcanza e influye en compositores posteriores tales como Georg Friedrich Händel. Más aún, su autoridad pedagógica llega a violinistas como Geminiani y Locatelli, entre otros, e inclusive a los maestros del violín de la escuela clásica en Europa y de la música colonial en América. El año comienza, pues, con la celebración de uno de los grandes exponentes del barroco italiano y es un excelente motivo para hacer y disfrutar de una música justamente admirada y apreciada.

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