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Organismo Legislativo

Congreso en deuda
El trabajo en el Legislativo fue pobre y deficiente

Por Marvin D. del Cid

La aplanadora blanquiazul del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) abrió su período con algunos escándalos, entre ellos el de la alteración de la Ley de Bebidas, y lo cerró con otro mayúsculo: la aprobación del acuerdo que otorgaba una indemnización y un aumento para los diputados.

Aunque el martes 17 de diciembre derogaron dicho acuerdo, para los analistas fue una medida politiquera ante la inminente confirmación del fallo en contra de la Corte de Constitucionalidad.

Los congresistas del FRG involucrados en la alteración de la Ley de Bebidas salieron bien librados, a pesar de la pruebas que los vinculaban.

Con tómbola se seleccionaron a algunos integrantes de comisiones pesquisidoras.

A prisión

En esta legislatura hubo de todo, y dos diputados terminaron tras las rejas. Carlos Wohlers, ex presidente del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), se encuentra actualmente detenido por el desfalco millonario en esa institución. Su compañero de bancada, David Pineda, también fue perseguido por la justicia, por haber malversado Q30 millones en la municipalidad de Puerto Barrios, Izabal. El proceso continúa abierto.

Esto, sin contar la gran cantidad de diputados que tienen cuentas pendientes con la justicia, como Mario Estrada, Haroldo Quej, Juan Santa Cruz y Jorge Arévalo, todos del FRG, vinculados a actos de corrupción y a los disturbios del “Jueves Negro”.

El trabajo

Durante casi todo este año, los diputados, lejos de dedicarse a sus labores legislativas y a fiscalizar, estuvieron ocupados en hacer campaña política, incluso, el Congreso fue convertido en “bodega de propaganda” por todos los partidos representados.

La tendencia de lo tres años anteriores se volvió a repetir, y muchos legisladores pasaron de noche: no propusieron ni una sola iniciativa de ley, y más bien llegaron sólo a levantar la mano y a cumplir con las directrices de su partido.

En el 2003, varios representantes únicamente llegaron a firmar y no a trabajar. Vinicio Cerezo, de la Democracia Cristiana, y Alfredo Guzmán, del Partido Unionista, volvieron a encabezar la lista de los legisladores más faltistas.

Debate casi nulo

Fue un año en que la aplanadora eferregista impuso su voluntad la mayoría de veces, y los debates de altura estuvieron ausentes del organismo Legislativo.

“Aquí lo que vale es el voto de la mayoría, y no de la minorías”, dijo en más de una ocasión el diputado eferregista Arístides Crespo.

Qué se aprobó

En el 2003, de 153 propuestas, 55 se convirtieron en decretos ley, la mayoría presentadas por el organismo Ejecutivo. Varias leyes fueron sujetas a inconstitucionalidades, ya que fueron aprobadas de forma “casuística”, o a la carrera.

Proyectos de interés nacional, como la Ley Electoral, quedaron engavetados, por falta de discusión política y porque prevalecieron los intereses particulares sobre los de toda la población.

Lo positivo del Congreso

El último año de la “aplanadora azul, del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), se caracterizó por más acciones negativas que positivas.

• Una de las decisiones positivas fue la aprobación de la Ley del Consumidor, aunque, en la práctica, no ha sido funcional.

• También se buscó regular la tenencia de teléfonos celulares, para disminuir los robos violentos de estos aparatos. Sin embargo, no dio los resultados esperados.

• También se declaró áreas protegidas a las zonas comprendidas en los sitios arqueológicos Yaxhá, Nakum y El Naranjo, en Petén.

• Además, se dio luz verde a dos decretos de Urgencia Nacional: el primero fue una amnistía laboral para los maestros que estuvieron en huelga durante varios días; el segundo exonera a la municipalidad de Chiquimula de pagar impuesto para la compra de una planta de tratamiento de basura.

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Controversias en el hemiciclo

Por Marvin D. del Cid

Ante la falta de un análisis serio y discusiones de poca profundidad sobre varias iniciativas que se convirtieron en decretos, la Corte de Constitucionalidad (CC) le enmendó la plana en más de una ocasión al Congreso.

Dos ejemplos: la Ley de Bebidas y la decisión de la bancada del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) de declarar varios días de asueto durante la primera vuelta electoral.

¿Y las comisiones?

El pleno del Congreso integró este año varias comisiones legislativas para conocer procesos de antejuicios en contra de funcionarios del Ejecutivo.

A pesar de que estuvieron formadas por diputados de oposición y del oficialismo, ningún caso llegó a los tribunales de justicia.

Sin duda, el presidente Alfonso Portillo registró récord, pues para investigarlo a él se conformaron ocho comisiones, aunque ninguna llegó a resultados positivos.