Accidentes de tránsito, secuelas de una tragedia

Durante los últimos seis años, 10 mil 375 personas han muerto en accidentes de tránsito en Guatemala, lo que representa el 21 por ciento del índice de decesos violentos en el país, de una cifra de 59 mil 73, según el Observatorio Nacional de Tránsito; sin embargo, la dimensión de esos números no se compara con las secuelas físicas y emocionales que dejan esas tragedias en parientes y sobrevivientes.

Por Oscar Felipe Q. y corresponsales / Provincia

Orfandad, desintegración familiar y pobreza son algunas de las consecuencias que dejan los accidentes viales, pero las personas aprenden a convivir con el estigma de esos hechos, como sucede  con  la familia Aguilar López, de La Esperanza, Quetzaltenango, pues el 30 de enero último un accidente de un autobús, en el kilómetro 174 de la ruta Interamericana, en la Cumbre de Alaska,  les cambió la vida.

En ese percance pereció Graciela Estéfana González López, de 63 años, quien retornaba a su hogar luego de haberse sometido a un tratamiento de hemodiálisis en la capital, pero la irresponsabilidad del piloto, que conducía a excesiva velocidad y que perdió el control del vehículo  al contestar su teléfono celular, le arrebató la vida, por la  que  luchaba  desde hacía varios meses.

“De la noche a la mañana me convertí en padre y madre de mis dos nietos; aún están abiertas las heridas, no ha sido fácil olvidar, los niños preguntan y no han asimilado lo que pasó”. Bernarda Tuy.

“Mi madre estaba mejorando, pero nunca imaginamos que un accidente  terminara con su vida”, comentó con tristeza Valeska Aguilar.

Otro caso es el de Bernarda Tuy, quien perdió a su hija y a su yerno hace dos años, cuando un bus de los transportes Sanmartineca cayó en un barranco, en la ruta de San Martín Jilotepeque a  Chimaltenango y causó la muerte de al menos 54 pasajeros.

“De la noche a la mañana me convertí en padre y madre de mis dos nietos; aún están abiertas las heridas, no ha sido fácil olvidar, los niños preguntan y no han asimilado lo que pasó”, comentó Tuy.

“Educar a mis nietos es mi diario vivir, Dios me los regaló luego de la muerte de sus padres. No ha sido fácil, pero trabajo duro para que de grandes sean personas de bien. Nuestro hogar se desintegró por el accidente, pero luchamos para sentirnos unidos”, comentó.



Una cruz en la ruta a San Martín 
Jilotepeque, Chimaltenango,  recuerda a las 54 víctimas del accidente de septiembre de 2013. (Foto Prensa Libre: José Rosales)
Una cruz en la ruta a San Martín Jilotepeque, Chimaltenango, recuerda a las 54 víctimas del accidente de septiembre de 2013. (Foto Prensa Libre: José Rosales)


No pierde la alegría

Fernando Díaz, originario de Tecpán Guatemala, Chimaltenango, ha tenido que acostumbrarse a  una silla de ruedas, luego de haber perdido parte de una de sus piernas en un accidente de tránsito, pero  pese a su situación se mantiene  y trata de asemejar la  realidad.

19 MIL 523 accidentes de tránsito registra el  INE del 2008 al 2013.

Díaz  recuerda que circulaba a bordo de una motocicleta por la ruta Interamericana, cuando fue arrollado por un vehículo, cuyo piloto se dio a la fuga.

“Fueron momentos difíciles los que tuve que pasar, no aceptaba el haberme quedado invalido para el resto de mi vida. La recuperación fue lenta, más en lo emocional, aparte de eso no tenía dinero;  esta situación me ha limitado para contribuir con el sustento de mi hogar”, comentó.

En Quiché, Casimiro Pixcar, vecino de Chinique, perdió a dos de sus primas en un accidente de tránsito, que ocurrió el 25 de enero último en Quivalá, San Andrés Sajcabajá. “Dejaron sus hogares vacíos y a dos niños en la orfandad; los pequeños tenían derecho a crecer junto a sus padres, pero el sueño quedó truncado;  además, son familias de escasos recursos  y el sueldo del padre no es suficiente”, refirió  Pixcar.



Velatorio de una madre de familia y sus dos hijos, quienes murieron a principios de febrero de este año, en un accidente de tránsito en Chimaltenango. (Víctor Chamalé)
Velatorio de una madre de familia y sus dos hijos, quienes murieron a principios de febrero de este año, en un accidente de tránsito en Chimaltenango. (Víctor Chamalé)


Cifras alarmantes

El promedio anual de muertes por accidentes viales en el país es de mil 729 —cinco por día o una a cada cinco horas—; esa cifra es parte de los 1.25 millones de personas que pierden la vida en el mundo por esas causas, según la Organización Mundial de la Salud.

10 MIL 375 personas  murieron en   accidentes de tránsito del 2009 al 2015.

En Guatemala, solo en el 2015 se registraron seis mil 204 hechos viales, que dejaron como saldo la muerte de mil 698 personas, el mayor número en el último sexenio, cuando en el 28%  de los casos se vieron involucradas motocicletas y en el 23% automóviles.

Dalia Santos, vocera del Departamento de Tránsito de la Policía Nacional Civil (PNC), señaló que las rutas con mayor incidencia de percances son la Interamericana, al Atlántico y al suroccidente, respectivamente, donde la circulación de transporte pesado es considerable.

Santos señaló que el 2016 comenzó con un alza del 40% en el número de víctimas mortales en comparación con el 2015, que registró seis mil 476 decesos. Hasta la tercera semana de febrero último se reportaron 174 muertos y 749 heridos, producto de 679 accidentes.

“Los  accidentes ocurren porque los pilotos hablan por teléfono celular o chatean mientras conducen, no respetan las señales de tránsito, consumen  bebidas alcohólicas, manejan a excesiva  velocidad y sobrecargan picops y autobuses”,  señaló Santos.





Rutas de alto riesgo

Escuintla es uno de los departamentos que registran mayor número de accidentes viales, pues  según estadísticas de la PNC, en el 2015 murieron 140 personas y 153 resultaron heridas por esa causa. Además, se reporta la detención de 630 pilotos, de los cuales 386 conducían en estado de ebriedad. En lo que va del año se reportan 21 decesos, 16 heridos y la captura de 101 conductores por manejar en estado etílico.

19 MIL 523 accidentes de tránsito registra el  INE del 2008 al 2013.

En la “ruta de la muerte”, como se conoce el trayecto del kilómetro 31 al 65 de la ruta a El Salvador, en Barberena  y Cuilapa, Santa Rosa, los Bomberos Voluntarios reportaron al menos 300 accidentes en el 2015. Este año van 32 hechos, y solo el sábado último cubrieron 10 emergencias, según el socorrista Manolo Muñoz.

Geovany Martínez Felipe, delegado de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres en Petén, señaló que  los tramos entre los kilómetros  314  y 335 y 400 y 450, de la ruta  de San Pedro Cadenas, San Luis,  a la cabecera, son sectores peligrosos, debido al mal estado de la carretera y falta de señalización.

Añadió que de San Francisco a la zona urbana de Sayaxché, en el punto conocido como La Coyunda en San Juan de Dios, las curvas  son cerradas y peligrosas; similar situación ocurre  en La Esperanza y Santa Rita, La Libertad, donde se ha registrado la mayoría de accidentes del último trimestre.

Este año se registran 679 percances,  con saldo de 174 muertos.

La ruta al Atlántico es considerada una de las más peligrosas del país, principalmente en un trayecto de unos cien kilómetros, entre Los Amates y  Puerto Barrios, Izabal. Cuerpos de socorro  informaron que solo este año se registran ocho muertos y  25 heridos en esa vía.

En la  ruta al suroccidente, del  km 213 al 247 es uno de los tramos con mayor número de percances viales, según socorristas. Rosario Castillo, de los Bomberos Municipales Departamental, informó que  en lo que va del  año se han registrado 89 accidentes, que dejan tres personas muertas.

De acuerdo con cifras  del Instituto Nacional de Estadísticas (INE),  en el 2013, los departamentos que  mayor número de percances  son: Escuintla, 290 casos; Quetzaltenango, 191, Suchitepéquez, 163; Zacapa, 142; Santa Rosa e Izabal, 135; y  Totonicapán  38.

Entrevista

Causan depresión 

Lesly López, psicóloga y coordinadora de la Oficina de Atención Integral del Hospital Regional de Huehuetenango, dijo que los accidentes de tránsito dejan secuelas emocionales que incluso pueden llevar al suicidio.

Señaló  que sin importar la gravedad del percance, causa  bloqueos emocionales, pesadillas  y se desarrolla estrés postraumático.

“Cuando se pierde una extremidad o se sufre una herida grave la víctima desarrolla estrés y  trastornos como cambios de humor, depresión y ansiedad”, comentó la profesional.

“Un accidente  ocasiona un impacto social y personal; puede haber intentos de suicidio porque se quedaron sin un miembro del cuerpo y no lo aceptan”, agregó.

“El estrés agudo que sufren muchas víctimas bloquea sus sentimientos y emociones, lo cual causa trastornos depresivos que de no controlarse terminan incluso en una tragedia”, puntualizó  Les- ly López.

Opiniones

Plan de educación vial

VOCERA PNC

La capacitación  de pilotos de autobuses y talleres sobre educación vial en establecimientos educativos y universidades son algunas medidas de concienciación que toma el Departamento de Tránsito de la PNC, según su vocera, Dalia Santos. “Se ha capacitado a mil 500 pilotos de transportes, provenientes de puntos rojos —con mayor índice de accidentes—, y en el tema operativo exigimos equipamiento básico a conductores  de motos y vehículos”, comentó.

“Heridas quedan abiertas”

SOCORRISTA

Invalidez y orfandad  son secuelas que  dejan los accidentes, comentó Cecilio Chacaj, vocero de los   Bomberos Municipales Departamentales. “Las heridas quedan abiertas, máxime cuando hay   pérdidas humanas o una invalidez que marque de por vida a una persona.  Asimilar estos aspectos en los hogares no es fácil y  puede requerir de varios años”, agregó Chacaj, quien calcula que en el 2015 atendieron mil 80 accidentes en diferentes rutas.

M. Castillo, M. Longo, J. Rosales, C. Paredes, D. Stewart, O. Figueroa, R. Escobar y O. Cardona