Chimaltenango

Mariíta es ejemplo de lucha  y superación

Padecer acondroplasia —variedad de enanismo caracterizada por la cortedad de las piernas y los brazos— no es un impedimento para que María Máxima Elena Camey Guerra destaque en su natal Chimaltenango, pues gracias a su espíritu de superación es perito contador y tiene pénsum  cerrado de  licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales en la Universidad Mariano Gálvez.

María Camey Guerra se muestra optimista en todo momento. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)

María Camey Guerra se muestra optimista en todo momento. (Foto Prensa Libre: Víctor Chamalé)

Mariíta, como la conocen sus  amigos, mide 96 centímetros de alto y  se ha ganado la admiración y respeto de la comunidad, por lo que es invitada a impartir charlas motivacionales en colegios, escuelas y empresas privadas. El año pasado  fue declarada vecina distinguida por la Municipalidad de Chimaltenango.

El tiempo que  invierte  en la  búsqueda de superación no ha  sido   impedimento para que Camey comparta con su familia, principalmente con  su madre, a  quien  acompaña a vender ropa  típica en  mercados de San Andrés Itzapa, Patzún, Patzicía y la cabecera de Chimaltenango.

“Debido a las dificultades que he encontrado en la vida, decidí estudiar en la  Universidad, porque además me gusta ayudar a las personas que necesiten apoyo porque   mis padres  me enseñaron a ser responsable”, señaló Camey.
Añadió que le  es satisfactorio atender el llamado de organizaciones para  impartir charlas motivacionales a niños, jóvenes y adultos. Además, ha sido invitada a programas de radio y televisión locales para que comparta  sus experiencias.

“Las charlas motivacionales surgieron por iniciativa de un amigo que me invitó a un evento.  Me pregunté si podría hacer   reflexionar a las  personas sobre cómo aprovechar las  oportunidades que da  la  vida, y le  dije  que sí”, expresó.
“Acudo a los establecimientos educativos porque considero que es donde hace falta motivar a niños y jóvenes que buscan  salir  adelante en una  sociedad  como la nuestra”, agregó.

Obstáculos

Camey  expresó que aún en el  siglo XXI existe una  serie de obstáculos para las personas con capacidades diferentes, principalmente en bancos, cajeros  automáticos, centros  comerciales y restaurantes.

“En una oportunidad llegué a una agencia bancaria y no podía abrir la puerta porque no alcanzaba la manecilla. Lastimosamente, y a pesar de que existe una ley que nos ampara, muchas empresas e instituciones no la cumplen.

Además, las ofertas  de  trabajo son muy limitadas, por lo que uno mismo debe abrirse campo para  alcanzar el éxito”, explicó.

Consejos

De  acuerdo con  Camey, un  buen número de padres de familia que  tienen hijos con capacidades diferentes   tratan  de  ocultar la  realidad, lo que impacta en el desarrollo de  los niños, pues no logran desenvolverse de  manera independiente.

“A los padres de familia que tengan hijos con capacidades especiales les pido que no los escondan, ya que cada persona tiene  cualidades que Dios le ha dado para salir adelante”, señaló.

Mariíta añadió que las personas con capacidades especiales no deben darse  por  vencidas, pues la  vida  da  oportunidades a  través de las  cuales  se logran  alcanzar los sueños.

“Desde pequeña he experimentado  situaciones buenas y malas.   Los desprecios y burlas de la  gente sirven de combustible para enfrentar la vida y responder siempre con positivismo”,  afirmó.

Testimonio

Benito Rodríguez Echeverría, amigo de Mariíta, refirió que cuando la conoció quedó sorprendido de sus  capacidades, pues a pesar de ser una persona de talla pequeña, siempre está sonriente, positiva y dispuesta  a superar  los  desafíos de la vida  cotidiana.

 “Ella es una guerrera que a pesar de algunas limitaciones no se da por vencida. Dios  le dio un gran corazón para ser una gran  mujer”, enfatizó.

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