Comunitario

Carlos Alvarado: Cuando lo toqué sentí que estaba muerto

En una camilla del Centro Médico Militar, Carlos Alvarado, sobreviviente del ataque armado que soldados beliceños perpetraron contra él y sus dos hijos, narró la angustia de huir de los disparos y tratar de salvar a sus dos pequeños.

Por Henry Pocasangre

La familia del menor guatemalteco muerto en la zona de adyacencia con Belice exige castigo para los culpables. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)
La familia del menor guatemalteco muerto en la zona de adyacencia con Belice exige castigo para los culpables. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila)

Todo ocurrió la tarde del pasado miércoles 20 de abril, Carlos volvía de trabajar en el campo junto a sus hijos, Julio René de 13 años y Carlos Alberto de 11. Eran las 18:15 horas cuando encontraron a soldados de las Fuerzas de Defensa de Belice (BDF, en inglés), quienes les dispararon.

El ataque ocurrió en la comunidad San José Las Flores, Melchor de Mencos, Petén. Según el testimonio del padre, los tres caminaban y platicaban cuando encontraron a la tropa beliceña. “Ellos sin hablarme me atacaron como si era un agresor”, explicó.

Recuerda que cuando los soldados comenzaron a disparar él y sus hijos corrieron para salvar su vida. Dijo que se tiró al suelo. “Quise escapar, pero vi a mi hijo en el camino —Julio—, me arrastré a él y le dije seguime; pensé que estaba vivo, lo quería sacar de los disparos, avancé y volví a ver atrás, mi hijo no venía. Cuando regresé lo toqué por espalda y sentí que estaba muerto”.

Carlos asegura que fueron tres armas automáticas las que usaron los soldados beliceños.

Al darse cuenta de la muerte de su hijo, abandonó el lugar hasta que dejó de escuchar disparos,  encontró a un vecino que lo auxilió. Desconsolado y asustado se fue para su casa, cuando llegó su otro hijo,  ya estaba ahí, escapó por otra parte del bosque.

“La gente llegó cuando escuchó los disparos, informaron al Ejército destacado en el lugar y de inmediato llegaron a cubrir mi casa, después llegó la Policía y me llevaron al hospital de Melchor”, aclaró.

Ante la justicia

El matrimonio de Elda Ruano y Carlos Alvarado tuvo cuatro hijos, ahora quedan Alfredo de un año y seis meses; Carlos de 11; Delmi de 21.

El padre, quien resultó con una herida de bala en la pierna izquierda pide que el caso llegue a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y que Belice pague por la muerte de su hijo. “No le han quitado la vida a un perro. Me duele la herida en el corazón por haberme quitado a mi hijo, tenía toda la vida por delante”.

Según Carlos, los dos países deben llegar a un acuerdo y tener paz. Además solicita al presidente Jimmy Morales que busque acuerdos para terminar con la disputa del territorio. “Esa gente – beliceños – ha matado a 10 campesinos”.

Para la madre llora al recordar a su pequeño. “Siento tanto la pérdida de mi hijo, pido que esas autoridades sean castigadas porque nosotros no sabemos qué hacer”, manifestó.

La familia teme retornar a su casa, aseguran que podrían ser atacados por soldados de Belice; contemplan buscar asilo o una alternativa para alejarse del lugar donde su hijo murió baleado.

“Nos da miedo regresar a nuestro hogar, sentimos mucho temor”, dijo Ruano.

Fuera de peligro

El médico Rodolfo Barrios indicó luego de una evaluación a la rodilla izquierda de Carlos que descartan daños mayores, su salud es estable, recibirá tratamiento médico, precisó Barrios.

En el caso del hijo, quien fue herido de bala en el brazo izquierdo, los médicos dijeron que su vida no corre peligro, recibirá atención médica concluyó el médico.