Política

Propuesta religiosa en el Congreso causa polémica

La propuesta en el Congreso para instituir un Día de la Oración en Guatemala ha causado polémica entre los usuarios de redes sociales quienes opinan que hay leyes urgentes que se deben aprobar.

Por Andrea Orozco

Varias jornadas de oración se han efectuado frente al Palacio Nacional de la Cultura. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)
Varias jornadas de oración se han efectuado frente al Palacio Nacional de la Cultura. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca PL)

La iniciativa presentada el jueves por el diputado Leonel Soto Arango, del Partido Unionista, propone que cada primer sábado de enero se declare el día para orar por la paz del país.

El congresista afirma que hay un grupo de ciudadanos preocupados por la falta de valores y el irrespeto a la vida que se observan en Guatemala.

En respuesta a la propuesta, usuarios de redes sociales alegan que esta iniciativa no se puede aprobar, pues el Estado es laico y señalan que existen leyes urgentes, como la de aguas y la de ordenamiento territorial a las que se les debe dar prioridad.

Las bromas tampoco se hicieron esperar  y algunos internautas aprovecharon para hacer bromas como “voy a orar para que no exista el día nacional de la oración” y “De plano que Jimmy no va a estar de acuerdo con el día nacional de la oración, porque le cuesta la conjugación de los verbos”.

Esta no es la primera propuesta de este tipo que se presenta. Según los archivos del Congreso, en agosto del 2013 el diputado Manuel Barquín, como miembro de la bancada Gran Alianza Nacional,  presentó una iniciativa similar, que buscaba declarar el 22 de agosto como “Día Nacional de Oración por la Paz en Guatemala.

Para esta solicitud, el diputado aseguró que era necesario “fortalecer la unidad espiritual, armonía, la paz y confianza entre todos los sectores de la sociedad.

Otra iniciativa

La misma reacción de los guatemaltecos causó la propuesta del congresista Marvin Osorio, de Libertad Democrática Renovada, quien en enero de este año propuso la lectura obligatoria de la Biblia en las escuelas.

De aprobarse esa ley, se obligaría al Ministerio de Educación a preparar a maestros de enseñanza bíblica, curso que se impartiría a los estudiantes de nivel preprimario, primario, básico y diversificado de escuelas públicas, privadas y por cooperativa.