Guatemala

Hospital Roosevelt: “Fueron cinco minutos de terror”, relata testigo de ataque

El rescate de un reo en el Hospital Roosevelt, ocurrido este miércoles, terminó en una matanza con al menos seis víctimas. 

En el área de emergencia del Hospital Roosevelt quedaron los cadáveres de dos de las víctimas de la balacera. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

En el área de emergencia del Hospital Roosevelt quedaron los cadáveres de dos de las víctimas de la balacera. (Foto Prensa Libre: Estuardo Paredes)

Algunas personas, entre trabajadores del centro asistencial y pacientes, relataron cómo ocurrió el ataque, en el que pandilleros liberaron al reo Anderson Daniel Cabrera Cifuentes, quien permanecía recluido en el centro de detención Fraijanes II pero llegó a ese hospital para recibir atención médica.


“Yo estaba sentada cuando escuché la balacera. No se detenía. Llamé a mis compañeros y cuando vimos por la ventana, la gente corría de un lado para otro. Me dolió cuando vi a una paciente con muletas, quien se cayó en el parqueo porque no sabía para donde correr, era una anciana”, dijo Floridalma Gómez, enfermera.

“Nosotros los ayudamos –a los reos– . No los dejamos morir. ¿Cómo nos vienen a hacer esto a nosotros?”, lamentó Gómez.

Todo el mundo corría. Fueron como cinco minutos de disparos y no paraban. Yo estaba en el cuarto nivel, pero escuchábamos los disparos porque esa área daba al lugar del ataque”, añadió.

“Llamé a mis compañeros para que me ayudara porque estaba yo solita ahí, en una sala de operaciones. Luego nos escondimos en una bodega para escondernos”, relató la enfermera, entre lágrimas y muy afectada.

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Pandilleros entran en vehículo

Otro trabajador del hospital, quien omitió su identidad por razones de seguridad, dijo que observó de cerca cuando los pandilleros entraron al parqueo del hospital.

“Era un día normal, cuando en la entrada, por el portón azul, se escucharon los disparos. Se vio hasta el humo que salía de las armas. Fue entonces que nos dimos cuenta que no eran cohetes, sino disparos”, dijo el empleado.

“Entró una camioneta, en la que los ocupantes iban disparando a quien encontraban a su paso, hasta llegar a una garita”, añadió.

“La gente buscaba refugio por donde podía. Yo me escondí y ya no pude ver más. Tengo 11 años de trabajar en el Hospital Roosevelt y nunca había pasado algo así”, señaló.

Una mujer, quien esperaba a ser atendida en la emergencia del hospital, dijo que se encontraba junto a sus padres, con quienes se tiraron al suelo cuando vieron lo que ocurría. Sin embargo, una mujer que estaba a la par de ellos no pudo resguardarse y fue una de las personas que resultaron heridas. 

Según información preliminar, el reo Cabrera Cifuentes era escoltado por tres guardias del Sistema Penitenciario, de los cuales murieron dos en el ataque armado.

“La gente corría para refugiarse”

“Todos estábamos normal. Era un día normal, común y corriente, cuando de repente vimos a la entrada, en el portón azul, porque se escucharon los primeros disparos”, narró un custodio de la entrada a la sala de urgencias.

“Cuando nos percatamos de que no eran cohetes, que eran disparos, y se veía hasta el humo de la ojivas, entró  una camioneta. Era un caos, una confusión. No me acuerdo del color, empezaron a disparar frente a la garita y frente a la farmacia. Venían disparando a diestra y siniestra, al que se les pusiera enfrente. La gente corría buscando refugiarse, me tuve que refugiar”,  relató, aún alterado.

“Echamos llave a todas”

“Como a las ocho, oímos un ruido  extraño y pensamos que se estaban cayendo las cajas. Cuando  nos dimos cuenta  eran balazos”, refirió Karla Casados, estudiante del quinto año de Medicina.

Comentó que se encontraba en el área de emergencia de Ginecología y   cuando les avisaron sobre los disparos y personas heridas   evacuaron a las pacientes.

“A todas las pacientes las encerramos en un cuartito y echamos llave. Colocamos cosas en la puerta y nos alejamos de las ventanas. Afuera se oía que somataban cosas. Eran los policías que buscaban a los reos o delincuentes”, indicó.

Al señor de la par lo balearon

“Salían balazos por todos lados. Allí donde están esas ventanas entraban todas las balas, pero era tan fuerte, se oían así como ¡pum! ¡pum! Yo, a mi mamá no la quería dejar en la camilla, pero mejor me tiré al suelo. Mi papá se tiró al suelo, mi hermana se tiró al suelo, y a un señor que estaba junto a su hijo, a la par mía, los balearon a ellos, y mi mamá estaba a la par. A ella no  le pasó nada”, relató en medio del llanto  Celeste Rodas.

“Mi mamá está grave ahorita porque  se intoxicó, y no la quieren operar porque dicen que le van a dar prioridad a los heridos. Si no la atienden, se muere”, lamentó.