Guatemala

Jóvenes exportan talento digital

En un universo próximo dos guerreros avanzan hacia el misterio: parece un videojuego más, pero es Last Element, una aventura producida completamente en Guatemala por jóvenes programadores. No se trata de un producto aislado, sino de uno de los frutos de un revolucionario movimiento de emprendedores que, en su mayoría, no tienen más de 30 años. Diseñan y exportan tecnología de software, videojuegos o aplicaciones telefónicas al resto del mundo: un sector empresarial emergente que apunta a la competitividad global.

De acuerdo con la Comisión Guatemalteca de Software de Exportación (Sofex), este rubro genera, solo para sus asociados, un promedio anual de US$50 millones y cerca de ocho mil empleos directos, pero hay muchos talentos que trabajan por su cuenta sin estar agremiados.

Un parque tecnológico

Academia, empresarios y Gobierno buscan complementar esfuerzos para propiciar la competitividad de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), que abarcan electrónica, telecomunicaciones, informática y audiovisuales.

El campus tecnológico de la Universidad del Valle es una evocación reducida, pero promisoria, del Silicon Valley en California: está en el edificio TEC, en Cuatro Grados Norte, zona 4, creado para reunir en un solo punto al talento nacional.

María Zagui, desarrolladora de negocios del Campus, explica que se busca facilitar recursos económicos y técnicos a los jóvenes. “Se les acompaña en cada área de su empresa, como mercadeo y finanzas, por dos años”; es decir que hay un capital de riesgo que los respalda. “La idea es invertir en talento, para fomentar la competitividad del país”, refiere.

Una red sin límite

El proyecto arrancó en enero recién pasado, y actualmente tiene una decena de jóvenes.

Juan Lemus, director de la compañía Lionworks, explica que el mundo es el mercado. “Las ventas máximas de un juego en Guatemala son mil copias, y un juego del cual se vendan 250 mil copias o menos es un fracaso”, dice.

Mario Sánchez, director de Puerto 77, confirma la opinión de Lemus al indicar que el 90 por ciento de su clientela de software se encuentra en el extranjero.

No obstante, todos coinciden en que Guatemala cuenta con claras ventajas para competir con otras latitudes, como el buen nivel de inglés de los estudiantes, según Alí Lemus, de Elemental Geeks.

A ello añaden ventajas geográficas, de horario y la buena identificación con la cultura estadounidense, a diferencia de otros competidores al otro lado del mundo.

Otro factor favorable es la facilidad para exportar. “En software solo necesitas la computadora, que es tu laboratorio, pues se trata de bits que son transmisibles. Esto facilita comenzar”, sostiene Alí.

Una vez terminado el trabajo solamente debe ser “subido” al internet para su venta. “Más sencillo que vender café o banano”, dice Jorge Muralles, de Lionworks.

Los lugares de trabajo son, asimismo, virtuales. “Nuestro sonidista está en Venezuela, y el guionista reside en Panamá”, aclara Alí Lemus.

Campo abierto

Una de las desventajas locales es el escaso recurso humano capacitado en programación. “Me he visto en la necesidad de formar gente, ante la demanda de trabajo y escasez de personal”, comenta Sánchez.

Ello se explica porque la mayoría de ingenieros en Sistemas se centraban con un mercado laboral focalizado en sistemas de inventarios. “Todos se dedicaron a eso, pero lo que se necesita ahora es diversidad y creatividad”, dice Muralles, quien cuenta que el mercado de los videojuegos se veía con cierto desdén; no obstante, hoy es una industria en auge. Lemus asegura que los videojuegos son lo que más ingresos representan para grandes fabricantes. “Es la tercera industria más gratificante”, asegura, pues produce más ganancias que el cine, la televisión y la música juntos.

“Hay talento, pero falta profesionalizar”, comenta Muralles. Por ello Lionworks busca formar a jóvenes especializados en diseño 3D. Los incentivos existen, pues el sueldo para alguien que comienza puede ser de Q5 mil.

Redes cortas

Una industria en auge también genera desafíos en infraestructura, propiedad intelectual y educación.

Para unos, la infraestructura de banda ancha de internet debe crecer más. Sánchez comenta que se ha visto en la necesidad de subcontratar en el exterior, para ser más eficiente con ciertos clientes muy exigentes.

Todos coinciden en que hay talentos en el país, pero ese potencial requiere, con urgencia, educación.

A juicio de Sánchez, hace falta actualizar el conocimiento. De esa cuenta muchos de estos desarrolladores han tenido que aprender en forma autodidacta, pero no dudan en compartir lo que saben. Así como en el videojuego Last Element, son los guerreros dispuestos a enfrentar sin miedo el futuro.

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