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23/12/12 - 00:00 Nacionales

Óscar Isaac: “Cada día eres otra persona”

Con semblante relajado, sonrisa atenta y tono de voz suave pero firme que denota la seguridad que imprime a cada uno de sus personajes cinematográficos, el actor Óscar Isaac afirma que se siente guatemalteco por una sencilla razón: “Lo soy... lo llevo en la sangre”.

De su vida, real y fílmica, habló Isaac, poco antes de partir a Tikal, donde quería estar pa- ra la celebración del fin del 13 Baktún.

¿Cómo empezó el amor por las artes?

Pues, de pequeño, mi papá tocaba música y guitarra, y también tenía una cámara de video, con la que hacíamos películas caseras. Recuerdo que hice una película de aventuras acá en Guatemala, cuando vine donde mis primos. Hacíamos bastantes, y así empezó. Era algo que me encantaba hacer. Me divertía.

Entrar en la escuela Juilliard de Nueva York no es fácil. ¿Cómo ocurrió?

Cierto, no fue fácil. Habíamos dos mil 500 aspirantes, y entré en una audición. Fui seleccionado en una ronda. Volví a audicionar, y al fin llegamos a una fase en que nos evalúa el claustro de maestros. Me eligieron, y entré.

¿Cómo fue el paso de ser un actor de teatro al cine?

Para cada persona es diferente —proceso—; cada uno tiene su camino. Al salir de Julliard, encontré un agente y empecé a audicionar. El medio del cine y el de teatro es distinto. Necesitas usar incluso diferentes músculos para vocalizar, moverte. El lente es otra parte que tienes que aprender cómo funciona. Debes aprender las cosas técnicas de la cámara.

¿Ha sido difícil ser un actor hispano en Estados Unidos?

Sí, fue algo que pasó por mi mente, más que todo porque estaba en Miami. Mi nombre completo es Óscar Isaac Hernández. Óscar Hernández es de los nombres más comunes, e incluso habían otros actores que se llamaban así cuando yo estaba empezando, por eso es que preferí usar Isaac como apellido. Cuando estaba empezando, no me querían sino para papeles de pandilleros, personajes muy estereotipados. Solo con cambiar de apellido las cosas mejoraron un poco. No tienen mucha imaginación los que hacen castings —ríe—.

¿Hay algún papel que considere un parteaguas, que marque un antes y después?

Pues no, porque cada cosa te cambia, cada día eres otra persona y no podría decir que cierta cosa me cambió o otra no. Sé que después de que me dieron el papel de Inside Llewyn Davis, de los hermanos Coen, sí cambió mi carrera mucho. Empezaron a darme más películas como protagonista. De hecho esa fue la cinta en la que tuve mi primer papel como protagonista, y fue de alguien que no era identificado como hispano —encarna a un músico de jazz de 1960—, y eso es importante. La razón no es porque no quiera ser hispano, la razón es porque eso abre más puertas. Tú eres primero un actor que puede interpretar cualquier papel, no eres el Hamlet hispano, sino que eres Hamlet. Y eso es muy importante para mí.

Interpretar a un músico como Llewyn Davis debió ser interesante cuando usted mismo es músico.

Ese fue un sueño realizado. Sé que bastante gente dice eso y yo lo he dicho antes, pero esta vez sí que es un sueño hecho realidad. Poder hacer de músico, tocar cinco canciones en vivo en la película y estar en un personaje que constituye una inspiración a nivel artístico y personal, eso de verdad fue algo que nunca me imaginé que iba a poder hacer.

¿Hizo algún aporte el músico al actor?

Completamente, porque es mi voz la que sale. Y aunque yo oía a los cantantes de esa época, que es de 1961, como también he tocado música, sabía que quería ponerle un toque personal, mi sabor. Junto con T-bone Burnett hicimos los arreglos de todas las canciones.

¿Hay algún personaje que te haya resultado especialmente difícil?

El personaje en la película de Madonna, W.E., estuvo difícil porque tenía que hacer el acento ucraniano. Eso fue algo difícil. También el que acabo de hacer en Las dos caras de enero. El papel me encantó, pero fueron tres meses trabajando seis días a la semana. Me resultaba difícil tener la energía para cada día.

¿Cuáles son los grandes retos para mantenerte enfocado en el cine en Estados Unidos?

Que no te consuma el tema de los negocios o de cómo te ves: la vanidad. No sé cómo es para otras personas, tal vez eso les ayuda, pero para mí no es importante qué dijeron o no de mí. Actuar es solo un trabajo que disfruto.

¿Volverá a hacer teatro?

Me encantaría volver a interpretar a Macbeth y, bueno, el año pasado hice una obra en el Manhattan Theater Club.

¿Qué veremos de Óscar Isaac en el 2013 en cine?

Pues salen tres películas que me va a tocar promocionar: Inside Llewyn Davis, Las dos caras de enero, de suspenso, y Therese, un drama —en el que actúa la ganadora del Óscar Jessica Lange—. Aparte de eso, deseo hacer más música y esperar. Me han mandado muchos guiones, y estoy buscando y leyendo a ver qué es lo que me llama la atención.

POR PAMELA SARAVIA Y GUSTAVO MONTENEGRO /

Trayectoria ascendente

Egresado de la prestigiosa escuela Juilliard  

Nacido en Guatemala en 1980, de padre cubano y madre guatemalteca, Óscar Isaac Hernández fue llevado a EE. UU. a los 5 años, pero volvía  para las vacaciones. “Recuerdo cuando vimos el eclipse total de sol en 1991, en la terraza de mis abuelos, en la zona 6”, dice.
Aficionado a la música desde niño, logró una plaza en   la prestigiosa escuela Julliard, de Nueva York, de donde se graduó en el 2005, y actuó en teatro. En el cine empezó con un rol en la película PU-239 —era un traficante  de sustancias radiactivas—. Sin embargo, su interpretación como José en la cinta La Natividad —2006—  lo colocó en  primer plano.  
Desde entonces, gracias a su talento artístico, carisma y versatilidad,  ha encarnado más de una docena de caracteres distintos, entre los que destacan:  el príncipe John en Robin Hood de Ridley Scott, el rebelde mexicano Victoriano el 14 Ramírez en Cristiada   y el enigmático Agente 3 en  El legado de Bourne. Ha compartido papeles estelares junto a  Leonardo di Caprio,  Rachel Weisz, Andy García y, pronto, con Viggo Mortensen y Kirsten
Dunskt, en Las dos caras de enero, de próximo estreno.

Algunas respuestas breves

Comida guatemalteca  favorita: El pepián
Un buen consejo que le hayan dado:El tonto siempre se cree sabio. Quien tiene la sabiduría se sabe ignorante.
Qué le hace enojar: Los prepotentes
¿A qué le teme? A la mediocridad
¿Qué lo hace feliz? Mi familia
 ¿Qué recuerda del personaje de José en La Natividad? Me viene a la mente la ciudad italiana donde filmamos.
 ¿Y de Victoriano, el 14, en Cristiada? (Ríe) Pienso en bigotes postizos.


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